miércoles, 23 de marzo de 2011

Supersticiones causales: el dolor de cabeza no lo causa la falta de Aspirina

He tenido la oportunidad de asistir a cuatro días de talleres con Matthias Vargas Von Kibed e Insa Sparrer. Son dos personas enormemente interesantes. Matthias estudió Filosofía, Lógica, Teoría de la Ciencia y Matemáticas en la Universidad de Munich. Luego se trabajó sobre los fundamentos de la verdad formal y la teoría de las paradojas y, desde ahí, se interesó por las constelaciones, por buscar la “estructura”, la “gramática” subyacente a las mismas. Junto con Insa, fundaron en Munich el Instituto de Constelaciones Sistémicas Estructurales.

Ha habido muchas ideas interesantes pero hoy quiero quedarme aquí con una. Lo que él llama las supersticiones causales. Tomemos como ejemplo el funcionamiento de un equipo de trabajo. El equipo no funciona bien, cada uno va a lo suyo; falta un criterio común; no hay buena coordinación, etc. En un momento determinado, el responsable de ese equipo accede a otro puesto de trabajo. Le sustituye otra persona y, a partir de ese momento, el equipo funciona de una manera mucho más adecuada.

Es probable que a muchas de las personas que habéis leído el ejemplo que he planteado os quede claro que la causa de ese mal desempeño del equipo era la persona que lo lideraba. Si al marcharse éste el problema se resuelve, es evidente que esa era la causa del problema. Bien, pues esa es la superstición causal de la que habla Matthias. Seguimos un proceso mental que si lo aplicamos al dolor de cabeza nos hace ver con más facilidad sus limitaciones. Me duele la cabeza, si al tomarme una Aspirina se me quita la razón de que me duela debe ser la falta de Aspirina.

Este planteamiento se relaciona con su “enfoque centrado en la solución”, en el que la preocupación, el foco de interés no es “por qué sucede el problema”, sino “cómo sería la situación si el problema estuviera resuelto”. Así, lo que pudiera resultar necesario para esa solución, será eso, un instrumento de solución pero no necesariamente la causa del problema. Usando sus palabras, “el problema y la solución son diferentes categorías ontológicas. Hay un mundo del problema y un mundo de la solución. Un problema es una determinada manera de relacionarse los aspectos, elementos y personas que lo componen. La solución es otra relación diferente de esos mismos aspectos, elementos y personas”. Interesante.