viernes, 18 de marzo de 2011

La emoción decide, la razón justifica

Si te digo que tus decisiones ya están tomadas unos instantes antes de que tu cerebro las adopte ¿qué te parece? Si, si, me refiero a que antes del momento en que piensas que has decido si vas comprar una camisa u otra, antes de que lo decidas conscientemente, la decisión ya esta tomada. Y da lo mismo que sea una camisa u otro tipo de decisión mas trascendente.

John-Dylan Haynes, neurobiologo alemán, presenta en el programa numero 83 de Redes (Decisiones inconscientes) las investigaciones que ha realizado y que muestran evidencias en este sentido. En la entrevista no aclara de donde viene esa toma de decisiones pero, en la medida que se mueve en la estela de las investigaciones del Premio Príncipe de Asturias Antonio Damasio, viene a incidir en el hecho de que nuestro proceso para llegar a una decisión tiene un componente emocional mucho mayor del que le atribuimos. Roberto Aguado (Presidente del Instituto Europeo de Psicoterapias de Tiempo Limitado) utiliza la frase “La emoción decide, la razón justifica”, que resume con fuerza lo esencial de estas investigaciones.

Esta evidencia científica también aporta información útil para los procesos de cambio. En breve comentaré el libro de los hermanos Heath, "Cambia el chip". Su planteamiento subraya también, desde otro punto de vista, el papel de la emoción en los proceso de cambio exitoso. Si quieres generar un cambio efectivo no sirve solo el convencimiento o la argumentación brillante, tienes que conectarte con la emoción de las personas en las que pretendes que se produzca un cambio.

Este mismo programa presenta también unas breves explicaciones sobre la forma en que el cerebro percibe su entorno. Sus conclusiones: cada persona siente su entorno de una manera única e intransferible y la percepción del mundo depende de cómo lo procesamos. Si esto es así, sostener que el mundo es como yo lo veo se convierte en una empresa imposible. Veo el mundo de la forma especifica en que yo lo proceso, por lo que ese mundo que veo me dice más de cómo soy yo que de cómo es el. Una constatación neurobiologica de una premisa clave en los procesos de coaching que ya venía siendo planteada por los biólogos Maturana y Varela y que Rafael Echeverría asumía en su reflexión sobre el observador que cada uno de nosotros somos.

No hay comentarios: