sábado, 23 de mayo de 2009

La motivación, el coaching y los burros


John Whitmore, uno de los autores de referencia en el ámbito del coaching plantea, en su libro "Coaching: El método para mejorar el rendimiento de las personas", que "la estrategia del palo y la zanahoria es un motivador persuasivo. Pero si uno trata a las personas como borricos, ellas actuarán como tales". Me parece una sugerente reflexión. Queremos que las personas pongan lo mejor de si mismos en la organización para la que trabajan. Pretendemos que se impliquen y aporten al proyecto como si fuera suyo y para ello... les tratamos como a borricos.

Whitmore plantea como alternativa un enfoque basado en el coaching. En este libros explica de manera breve pero completa qué es el coaching, las fases principales que caracterizan una intervención de coaching y diversas aplicaciones o desarrollos de este estilo de trabajo. Voy a detenerme brevemente en el apartado dedicado al feedback. El autor plantea cinco niveles o tipos de feedback. El primero es el que considera menos útil y el último lo valora como el más productivos:

Nivel 1: Critica personalizada: Usted es un inútil.

Nivel 2: Comentario evaluativo: Este informe no sirve de nada.

Nivel 3: Proporciona información pero no genera autonomía: El contenido de su informe era claro y conciso, pero su desarrollo y presentación no eran los apropiados para sus lectores destinatarios.

Nivel 4: Da autonomía pero permite una respuesta neutra y poco productiva: ¿Qué piensa del informe?

Nivel 5: La respuesta a las preguntas hace que el propio autor del informe de un descripción detallada y no evaluadora del mismo. Se ve obligado a pensar y comprometerse para responder a las preguntas, identificando por sí mismo algunas vías de acción para mejorar su desempeño: ¿Cuál es el propósito esencial del informe? ¿en que medida piensa que este borrador logra eso? ¿cuáles piensa que son los otros puntos que debería destacar? ¿a quién ve como lector destinatario? ....

Termino con otra cita de ese mismo capítulo que me parece suficientemente expresiva por si misma: Los sistemas de evaluación son comunes, impopulares, restrictivos y se abusa de ellos, pero son necesarios. En una cultura orientada al aprendizaje -no a la culpa- pueden ser muy beneficiosos para todos los interesados. Sin embargo, cuando categorizan solamente el desempeño pasado y no el potencial futuro, o cuando juzgan en lugar de describir, no benefician a nadie.