
Sigue siendo habitual escuchar preguntas sobre cómo puedo motivar a la gente, o quejas sobre lo difícil de impulsar procesos de cambio porque "la gente no se motiva". Sin embargo, la manera en que se plantea el tema se constituye en su principal obstáculo para encontrar un camino exitoso. Hay formas de formular los problemas a los que nos enfrentamos que nos cierran posibilidades y otras que nos abren caminos y posibilidades de actuación. Cuando nos planteamos las dificultades de encontrar compromiso en las personas, el centrarnos en la idea de buscar cómo motivarles cierra caminos: motivar a otros no es posible.
Entonces ¿cómo generar compromiso e implicación de las personas con el proyecto de la organización en la que trabajan? En mi opinión, una buena línea de trabajo que permite abrir perspectivas es, precisamente, plantearse ¿qué tengo que hacer para que se sientan orgullosas de esta organización?. También podemos trasladar este planteamiento al ejercicio del liderazgo: ¿Qué tengo que hacer para que se sientan orgullosas las personas de mi equipo de que yo sea su "jefe"?. Ideas sobre cómo se hace eso en el próximo capítulo.
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