
Pero hay más. Barack Obama ha mostrado cómo un discurso propio, con personalidad, alejado de la descalificación del contrario; un discurso que cuenta una historia de futuro, de esperanza; un discurso que no se mueve a golpe de encuesta sino que tiene personalidad propia; un discurso con espíritu de liderazgo, al fin y al cabo, es un discurso de éxito. La movilización que ha generado en un país con altos niveles de abstención es significativo. Como significativo ha sido su recorrido en estos dos últimos años. Nadie apostaba un duro por él cuando anunció su candidatura. A medida que iba dejando caer sus opiniones "políticamente incorrectas" los comentaristas le enterraban aún más... pero la ciudadanía no. Y llegó a enfrentarse a la gran favorita. De nuevo muy pocos esperaban que llegara a ser nominado por el Partido Demócrata. Incluso se decía que si ganaba Obama la nominación era segura la victoria Republicana en las elcciones a la Presidencia. Pero Obama con coherencia y constancia ha construido un discurso capaz de enfrentarse a todo. No nos engañemos, no tardará mucho en llegar el desencanto. Gobernar no es fácil, contentar a todos los que te han apoyado aún menos. En todo caso, vivir la esperanza de cambio ya es por sí mismo un valor. Probablemente no será tanto como muchos desean pero seguro que tampoco será tan escaso como a otros les hubiera gustado.
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