miércoles, 6 de abril de 2011

Principios sistémicos en la administración pública (y III): el orden


Con este post termino la serie que he dedicado a comentar la relación de los principios sistémicos con la administración pública. Estos principios tienen su origen en la práctica de las constelaciones familiares, primero, y de las constelaciones organizacionalesel primero de estos principios alude al “derecho a pertenecer” a la organización de todo aquel que ha participado de alguna manera en ella. El segundo se refiere al “equilibrio entre el dar y el recibir”. después. Tal y como hemos visto,

El tercer principio que voy a comentar hoy es, sin duda, el que más me costó “digerir”. Es el principio del “orden”. Este principio surge en el contexto de las constelaciones familiares y, en ese marco, subraya que ha de respetarse el orden en la familia. Si el hijo asume el rol de padre de un hermano, el sistema se resiente. Si el abuelo es tratado como un hijo, la dinámica del sistema muestra síntomas de la transgresión de este principio. Y así en cualquier situación que no respete el lugar de cada uno en el sistema familiar.

Sin embargo, en las organizaciones el concepto de orden tiene matices mucho más complejos. De entrada, puede entenderse que el principio sistémico del Orden supone que ha de mantenerse siempre el orden establecido. Por ahí venía mi dificultad con este principio ¿supone que cualquier alteración del orden existente conlleva un desequilibrio sistémico?

Antes de compartir mi respuesta actual a esa pregunta me gustaría añadir algún elemento más. El orden en las organizaciones tiene, al menos, tres perspectivas:

·      El orden relacionado con el tiempo de pertenencia a la organización, con el tiempo que se ha pertenecido a ella. Así, tienen un lugar más prominente quienes más tiempo llevan en la organización. Aquí, otra vez, me chirriaban las ideas ¿va a resultar que la antigüedad es un grado intocable? ¿qué pasa con las personas que se han incorporado más recientemente, deberían respetar siempre ese orden para evitar problemas sistémicos?.
·      El orden relacionado con las competencias que se poseen abre otro factor que, en cierta medida, se contrapone al anterior. Desde esta perspectiva del orden, tienen un lugar más prioritario quienes manifiestan un desempeño más competente.
·      Otra tercera perspectiva de este principio lo constituye la contribución a los objetivos centrales de la organización: las personas cuyo trabajo impacta más directa e intensamente en esos objetivos tienen preferencia respecto a quienes impactan menos.

En consecuencia, el principio de orden se articula en tres vectores que pueden ser incluso contradictorios: tiempo en la organización, competencia profesional y contribución. Cuando cualquiera de los tres “órdenes” es ignorado o transgredido se generan desequilibrios que se harán visibles a través de síntomas como el absentismo, la confrontación entre personas o unidades, la falta de compromiso, mal ambiente laboral,…

¿Qué significa respetar este principio? Tomando los tres aspectos que hemos mencionado, podríamos decir que si se contrata a una nueva persona, mucho mejor preparada que las que componen la organización, y se la coloca en un lugar destacado de la misma, para respetar el principio de orden, sería conveniente que supiera dar lugar, dar espacio para aportar a quienes llevan más tiempo que ella en la organización. No ha de renunciar a su responsabilidad, ni a adoptar las decisiones que en función de ella tenga que adoptar. Sin embargo, es importante que tenga en cuenta que en la organización hay personas que llevan mucho tiempo aportando a ella y que la historia de la organización es también su historia. Es necesario que eso quede claramente reconocido y expresado para que no se produzcan desequilibrios sistémicos.

En la administración pública es habitual la entrada de nuevas personas en puestos de responsabilidad. Cada proceso electoral depara cambios en muchos lugares. Frecuentemente, quienes entran nuevos, no solo olvidan reconocer el papel de quienes se fueron (principio de pertenencia), sino que asumen su responsabilidad ignorando a quienes llevan mucho más tiempo en la organización.

Otra “herida” en este principio sistémico suele estar relacionada con el escaso peso que se da en la organización a determinadas personas que, haciendo una contribución clave a la organización pública, no tiene el reconocimiento necesario. Y no me refiero a un reconocimiento retributivo sino a la consciencia clara y expresa de que son valorados por esa aportación significativa.

En resumen, el principio de orden (como el resto de principios) no se mueve en clave de lo que es bueno o es malo; no se plantea desde la perspectiva de si es mejor mantener el status quo actual o cambiarlo. Lo que subraya es que la organización ha de saber dar lugar y reconocer al papel de cada uno en esas dimensiones del orden que hemos comentado. Cuando no se hace, cuando se ignora se generan problemas sistémicos expresados en síntomas de disfunción organizativa que frecuentemente no es fácil identificar. Es en este marco donde las constelaciones organizacionales pueden hacer visible esas dinámicas “enfermas”, mostrando

2 comentarios:

FCO. JAVIER BÁREZ dijo...

Querido Enrique
Leyendo tu post me acuerdo de un libro que tengo ganas de leer detenidamente, lo he hecho en modo esbozo. Pero creo que podemos hacer un simil con tu post.
Se trata de
"La conquista de la voluntad
Cómo conseguir lo que te has propuesto" de Enrique Rojas.
Hace referencia a que la clave principal de la voluntad como piedra angular del éxito en la vida y uno de los más excelentes rasgos de la personalidad es la exigencia, porque hace al hombre valioso y le permite lograr sus objetivos. Este libro da las claves para fortalecerla y potenciarla a través del orden, la constancia y la disciplina.
Creo que se puede aplicar igualmente a las organizaciones, aunque yo también me planteo los límites del orden-transgresión-caos
un abrazo amigo
Javi

Enrique Sacanell dijo...

Gracias por la referencia.
Un abrazo