lunes, 14 de diciembre de 2009

El arte de presentar


El Power Point se ha convertido en un instrumento casi obligado en cualquier presentación pública. Es difícil encontrar un ponente que no lo utilice como soporte de su exposición. Bueno, algunos lo utilizan como soporte, dando un contrapunto que ayuda a seguir la presentación. Otros lo convierten en un compendio del saber resumido en varias diapositivas. Tengo la impresión de que el péndulo ha oscilado una vez más desde la presentación tradicional, con el ponente sentado leyendo un sesudo texto, a un estereotipo de modernidad que pasa por poner todo ese texto en una transparencias. Evidentemente exagero pero algo de eso hay.

Por otra parte, cada vez se subraya más la importancia del uso de narraciones, de historias, de cuentos, para dar fuerza a la idea central que queremos comunicar. "No me lo digas, cuéntalo" es una buena publicación, comentada en su momento en este blog, que va en esa dirección. Pero también en esto podemos encontrarnos quien pasa la tenue linea divisoria entre utilizar una historia como apoyo y convertir la historia en el verdadero contenido. Un ejemplo similar lo encontramos en algunos formatos de conferencias en los que es más importante el continente (música, chistes, historias, incluso baile) que el contenido, que las ideas que se transmiten.

Todo esto viene a cuento de la publicación en castellano del magnífico libro "Presentación Zen", de Garr Reynolds. Si alguna vez tienes que preparar un Power Point no lo hagas sin echar una ojeada a esta publicación. Con una edición muy cuidada el autor nos va dando unas pautas para convertir una presentación en algo cercano a una obra de arte. Claro que también corremos el riesgo que mencionaba, hacerla tan bonita que la audiencia se quede con las diapositivas y no se entere de lo que queremos decir. Pero si somos lo suficientemente prudentes como para no caer por esa pendiente, este libro puede convertirse fácilmente en la obra de cabecera de toda persona que tenga que realizar presentaciones en público.

4 comentarios:

Germán dijo...

Hace unos meses estuve en una presentación. El ponente puso una única transparencia, un acetato lleno de textos escritos a mano, con un rotulador.
Aquello parecía bastante cutre, hasta que el ponente nos explicó que lo hacía así para no imponernos sus ideas a través de una presentación maravillosa pero cerrada. Para aquel señor (no recuerdo su nombre) las presentaciones son una forma de dominar/imponer ideas al auditorio.

Enrique Sacanell dijo...

Curiosa la idea de que presentar algo, mostralo, exponerlo suponga en sí mismo una forma de dominar/imponer las ideas que se plantean. Pienso que el dominar o imponer puede ser o no un objetivo de quien adopta el papel de comunicador. Por suerte los seres humanos adultos tiene la capacidad de discriminar y dejarse convencer o no.
Para mi, hacer una buena presentación, con o sin Power Point, significa ser capaz de trasladar tus ideas de una manera clara y amena, que conecte con los intereses de la audiencia. Que quien lo escucha lo considere una idea sugerente, la adopte tal cual o la rechace está en su mano. Atribuir al ponente la capacidad sobrehumana de imponer su pensamiento por utilizar un Power Point lo veo un poco exagerado.

Javier San José dijo...

He asistido a presentaciones donde el power point era magnífico, impresionante. el problema venía después, cuando había que explicar el contenido y el ponente era como un encefalograma plano. Es como tener un ferrari y no saber conducirlo.

Enrique Sacanell dijo...

Un Power Point puede apoyar pero creo que nunca sustituir la presentación personal.