miércoles, 15 de abril de 2009

La bondad del objetivo no es suficiente para cambiar



El País se hacía eco ayer de las conclusiones de una investigación publicada en la revista Archives of Internal Medicine, que ha sido desarrollado en ocho comunidades autónomas y coordinado por la Unidad de Investigación de Atención Primaria de Bizkaia, perteneciente al Servicio Vasco de Salud-Osdakidetza. Una de sus conclusiones centrales es que para acabar con el sedentarismo no es suficiente con advertir de sus nefastas consecuencias para la salud, ni con motivar e impulsar de forma genérica la realización de actividad física de algún tipo. Para lograr cambiar esa conducta con efectividad es necesario establecer un plan detallado, con acciones concretas, temporalizado, con hitos logrables a corto plazo y todo ello consensuado con el paciente.

Leído así parece una obviedad que ha requerido un estudio con grupos control que ha abarcado a más de 4.000 personas. Sin embargo, nos encontramos ante una de esas obviedades que todo el mundo afirma conocer cuando las lee o escucha pero que en la práctica muy pocas personas practican. Con poco esfuerzo podemos trasladar esos principios a cualquier proceso de cambio en el seno de una organización. No es suficiente con llamadas al compromiso, a la implicación, al esfuerzo, al logro de grandes metas. Son necesarios planes concretos, con acciones factibles, con fechas específicas para su realización, que ofrezcan resultados visibles en el corto plazo y elaborados de manera participativa.

Sin embargo, hay más factores que deben ponerse en juego para lograr cambios efectivos en comportamientos muy arraigados en las personas. Entre ellos, el apoyo de otros, ya sean el equipo de trabajo, la red social o un coach, me parece esencial. Conectando con el libro que he estoy comentando en estos días ("Influencia Positiva"), para lograr ese cambio tenemos que trabajar en el plano personal, en el social y en el de la propia estructura vital u organizativa en la que nos movemos. Los cambios profundos afectan a todos estos ámbitos y requieren ser trabajados desde todos ellos para que la persona pueda responder positivamente a las preguntas ¿se hacerlo? ¿me aporta algo?.