
Leído así parece una obviedad que ha requerido un estudio con grupos control que ha abarcado a más de 4.000 personas. Sin embargo, nos encontramos ante una de esas obviedades que todo el mundo afirma conocer cuando las lee o escucha pero que en la práctica muy pocas personas practican. Con poco esfuerzo podemos trasladar esos principios a cualquier proceso de cambio en el seno de una organización. No es suficiente con llamadas al compromiso, a la implicación, al esfuerzo, al logro de grandes metas. Son necesarios planes concretos, con acciones factibles, con fechas específicas para su realización, que ofrezcan resultados visibles en el corto plazo y elaborados de manera participativa.
Sin embargo, hay más factores que deben ponerse en juego para lograr cambios efectivos en comportamientos muy arraigados en las personas. Entre ellos, el apoyo de otros, ya sean el equipo de trabajo, la red social o un coach, me parece esencial. Conectando con el libro que he estoy comentando en estos días ("Influencia Positiva"), para lograr ese cambio tenemos que trabajar en el plano personal, en el social y en el de la propia estructura vital u organizativa en la que nos movemos. Los cambios profundos afectan a todos estos ámbitos y requieren ser trabajados desde todos ellos para que la persona pueda responder positivamente a las preguntas ¿se hacerlo? ¿me aporta algo?.
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