miércoles, 25 de febrero de 2009

Gestión de calidad e innovación: respuesta a la segunda pregunta del seminario sobre innovación social



Comentaba en el anterior post que tenía que responder a dos preguntas en el marco del seminario sobre la innovación social en el ámbito de los servicios sociales que organiza la Fundación EDE en Bilbao. Si anteriormente reproducía mi respuesta a la primera pregunta, ¿Cómo caracterizar e impulsar el proceso de innovación en las organizaciones (procedimientos, instrumentos, herramientas,…)?, transcribo ahora la respuesta a la segunda, ¿Qué diferencias y conexiones existen entre la implantación de sistemas de gestión de calidad y la innovación?.


La conexiones entre gestión de calidad e innovación son profundas. Para empezar diría que las organizaciones mejor preparadas para hacer suya una sistemática de innovación son aquellas que han acumulado amplia experiencia en desarrollar e implantar otras sistemáticas vinculadas a la mejora continua y la gestión de calidad.

En algún momento me ha parecido notar una dinámica entre la innovación y la gestión de calidad parecida a la que se vivió entre la ISO y la EFQM. Cuanto antes nos alejemos de esta dinámica para comprender que innovación y excelencia se retroalimentan, se complementan y se necesitan mutuamente más rápido podremos avanzar en ambas direcciones.

De manera más específica, subrayaría que la gestión de calidad o excelencia en la gestión comparte con la innovación elementos como:

§ Cambio de cultura.
§ Implicación de las personas.
§ Aprendizaje.
§ Importancia del liderazgo
§ Búsqueda de resultados.
§ ….

Pensando en lo que les diferencia, yo diría que la gestión de calidad es la tierra trabajada, abonada y cuidada, mientras la innovación es uno de sus frutos más brillantes. Dicho con palabras menos poéticas, la gestión de calidad centra su foco en la forma en que la organización se gestiona, desde cómo se lidera a como se definen sus objetivos, cómo se gestiona a las personas, los procesos o los recursos y que resultados se obtienen en los clientes, en la sociedad, en las personas que la componen y en relación con los propios objetivos de la organización.

En cambio, la innovación orienta su preocupación hacia la búsqueda de nuevas formas de responder a necesidades, expresadas o latentes. Aunque cabría matizarlo, podríamos decir que la innovación no presta especial atención a si existe o no una sistemática excelente de definición de la política y la estrategia de la organización innovadora o del grado de satisfacción de los personas que trabajan en ella.

Sin embargo, volviendo al principio, esta diferencia es más analítica que real pues son las organizaciones con una gestión excelente las mejor posicionadas para lograr convertirse en organizaciones innovadoras. Por ello, innovar desde los servicios sociales lleva a impulsar una significativa mejora en la su gestión.