sábado, 7 de junio de 2008

¿Qué impide que las organizaciones se comporten de manera coherente con la idea de que lo más importante son las personas que en ella trabajan?

Ya casi resulta tópico afirmar que lo más importante que tiene una organización son sus personas. A partir de este principio nos preguntamos una y otra vez ¿qué tiene que hacer una organización que sustenta este principio? ¿cómo lograr organizaciones centradas en las personas? Y surgen respuestas, muchas respuestas, como podemos comprobar en las conclusiones del World Café que organizó el Departamento de Innovación y Desarrollo Económico de la Diputación de Bizkaia.

Sin embargo me parece que no prestamos suficiente atención a otra pregunta ¿qué impide que las organizaciones se centren en las personas? ¿por qué la inmensa mayoría de las organizaciones no incorporan la gran variedad de ideas, acciones, propuestas que aparecen en libros, artículos, congresos,....? ¿si realmente una organización que sea capaz de orientarse a las personas puede lograr de ellas su máxima aportación y alcanzar así un mayor éxito en el logro de sus objetivos, por qué no lo han hecho ya todas? En la medida en que tengamos más claro dónde están las dificultades, más fácil será encontrar el camino adecuado para promover este cambio en el enfoque de nuestras organizaciones.

Desde la perspectiva de la administración pública parecería incluso aparentemente más fácil realizar este cambio, ya que no hay una presión para lograr más y más beneficios económicos, argumento que surge con prontitud a la hora de explicar la resistencia a este enfoque en el ámbito de las empresas privadas. Sin embargo, no parece que podamos ser optimista a este respecto. La realidad nos muestra más empresas privadas que se han lanzado a la innovación en la gestión de las personas que entidades públicas ¿es suficiente explicación la rigidez de las normativas legales? Como escusa no está mal. Llevo muchos años trabajando en la administración pública, los suficientes para saber que el margen de maniobra que deja cualquier normativa legal es lo suficientemente amplio como para transformar radicalmente nuestras organizaciones. Entonces ¿qué lo impide? Volvemos a la pregunta.

No puede ser un problema simplemente de mala gestión, de desconocimiento de las nuevas tendencias o de maldad personal. Sin duda hay barreras organizativas y resistencias personales que tenemos que identificar para poder desarrollar estrategias efectivas adaptadas a las características de cada organización. ¿Os animáis a dar vuestras respuestas a esta pregunta? ¿Qué hace que en tu organización no se adopten políticas que la llevarían a estar realmente centrada en las personas que trabajais en ella?.