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viernes, 8 de enero de 2016

2016 un año para TRANSgredir


Me considero una persona con un alto grado de adaptabilidad al entorno. Y a la vez reconozco que no me gusta seguir la pauta general. Me resisto por igual a vestir según marca la moda masculina que a felicitar la Navidad. Respeto a quienes lo hacen, sin embargo a mi me cuesta sumergirme en un tsunami de ese tipo. Me atraen más las miradas disonantes, diferentes. Me siento más cómodo en la disidencia y simultáneamente me vivo como una persona pragmática. Las opiniones a contracorriente me resultan sugerentes y también busco conectar con las mayorías. Mira que soy raro. Pero volvamos al meollo de este post para inaugurar el año.

Asier Gallastegi compartía su propia vivencia ante la compulsiva costumbre de desearnos felicidad. En ese sugerente y personal post nos deseaba un año 2016 TRANS. Una idea con fuerza que ya ha generado un hilo importante en las redes y los blogs y a la que no me resisto.

La TRANS que a mi me ha venido con fuerza ha sido la TRANSgresión. Me gustaría que 2016 fuera un año para saltar barreras, derribar fronteras, superar límites. Te deseo un año lleno de TRANSgresiones para que como sociedad, como organización, como equipo, como persona, vayamos más allá de lo establecido, de lo que damos por sentado, de las creencias que nos limitan, de las líneas rojas que establecemos o nos establecen. Siempre con un respeto profundo hacia los otros y su forma de ver el mundo, y también con la convicción de que la TRANSgresión es la puerta que nos puede hacer mejores. Una TRANSgresión que no supone vencer a otros sino encontrar nuevos caminos capaces de abrir nuevos y mejores horizontes.

domingo, 4 de enero de 2015

Huellas del 2014 que abren caminos para el 2015

El cambio de año es un momento clásico para el balance del que termina y el diseño del camino que comienza. Así que vamos a ello.

Comenzaré por las huellas que ha ido dejando este blog. Al terminar el año anterior me planteé el objetivo de aumentar el número de post y he pasado de 25 a 37. Una media de tres al mes me parece un razonable equilibrio con otras actividades, así que satisfecho. Estas han sido las entradas más vistas del año:

1. Cambio inducido, cambio adaptativo y cambio intencional
2. ¿Qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades, software y organizaciones?
3. El arte de saber escuchar
4. El cambio de los procesos de cambio
5. El lado oscuro de la transparencia
6. La distancia entre saber y hacer: la necesidad de entrenamiento.
7. Los dilemas de los equipos: claves para avanzar hacia el alto rendimiento
8. Georg Senoner y las habitaciones del cambio
9. Conversaciones difíciles: la mejor improvisación es la que más se ensaya
10. Consenso y compromiso en los equipos

En total de 11.563 usuarios de 63 paises y 18.312 visitas con una media superior al minuto en cada visita. 

Otra huella importante, que tiene su continuidad en el año que empieza, es la decisión de escribir un libro sobre conversaciones difíciles para el que ya tengo editorial (Libros de Cabecera). Espero que esté terminado para comienzos del verano, aunque imagino que no se publicará hasta el otoño.

La participación en el programa Egiten Ikasi, mediante el que el Gobierno Vasco trata de desarrollar un Modelo de Gestión Pública Avanzada que cambie la gestión en todas sus unidades, ha sido también una huella significativa que tendrá continuidad en 2015.

También disfruté en el V Congreso de Excelencia en la Gestión de las Administraciones Públicas Vascas, organizado por Q-Epea, compartiendo con Isabel Fernandez Hidalgo las labores de presentación y dinamización. Ese foro me conecta con todo lo bueno que hay en la administración pública y nutre mi energía para seguir contribuyendo a mejorarla desde el lugar que ahora ocupo.

Tanto el curso de coaching de equipos como el de coaching sistémico y constelaciones organizacionales que organiza Emana, de cuyos equipos docentes formo parte, han seguido siendo experiencias muy enriquecedoras tanto en lo profesional como en lo personal. También lo ha sido la impartición de un taller sobre constelaciones organizacionales en Tenerife de la mano de EFS.

Este año he ido muy poco al cine, ha sido el año de las series, dónde algunos dicen que se hace el mejor cine actual. He visto completa Breaking Bad, que tenía en las listas de pendientes y no me ha defraudado. He vuelto a disfrutar con la nueva temporada House of Cards y me han encantado las nuevas True Detective y Fargo. La serie danesa Borgen, ambientada en el mundo de la política, ha sido otro descubrimiento para seguir disfrutando en 2015.

Durante muchos veranos Vitoria y su festival de jazz era una cita obligada en el comienzo del verano. Este año su programación me ha decepcionado y he vivido la experiencia de pasar en San sebastián su Jazzaldia. La climatología acompañó y disfruté mucho de esos días.

Disfruto con mi trabajo, me gusta acompañar a personas que quieren mejorar sus organizaciones y con cada una de ellas aprendo, así que gracias a quienes habéis confiado en mi durante este año ocupando el lugar de clientes, aunque para mi sois siempre más que eso. Gracias a quienes compartir conmigo este espacio virtual y gracias a quienes compartís vuestras vidas con la mía, llenándola de amistad y alegría. Comenzamos a escribir el 2015.



jueves, 18 de diciembre de 2014

Cambiar la gestión, cambiar la cultura de la administración pública

El Gobierno Vasco está impulsando un importante proyecto orientado a cambiar la gestión del conjunto de unidades administrativas que lo componen. Bajo la denominación de "Aurrerabide", se ha aprobado un modelo de gestión y se ha puesto en marcha un ambicioso programa de formación acción dirigido a todas las personas Directoras y Jefes de Servicio.

He participado activamente tanto en el diseño del modelo como en la facilitación de los talleres de formación acción y desde el Plan de Innovación Pública del Gobierno Vasco me pidieron que escribiera un post para su blog. Lo publicaron la pasada semana y lo reproduzco aquí ahora.

Aurrerabide: cambiar la gestión, cambiar la cultura

El 14 de octubre el Gobierno Vasco aprobó el programa Aurrerabide, mediante el que plantea un Modelo de Gestión Pública Avanzada, así como el proyecto de formación básica y acompañamiento en su implantación“Egiten Ikasi”, dando así refrendo al camino iniciado hace ya un año a modo de experiencia piloto.
Michel Croizier, sociólogo francés fallecido el pasado 2013, tituló uno de sus libros “No se cambia la sociedad por decreto”. Podríamos parafrasearle afirmando que tampoco la administración pública se cambia por un acuerdo del Consejo de Gobierno, … aunque ayuda. De hecho, me parece muy significativo que este proceso de cambio en la cultura de gestión no se inicie con ese acuerdo, sino que diera sus primeros pasos gracias a la convicción de unas pocas personas. Todo cambio empieza siempre por unos pocos. Su éxito depende de la capacidad de esas pocas personas de ir generando conexiones y alianzas, de construir una red de favorables al cambio que vayan asentando sus bases. Y en esto el proceso que está desarrollando el Gobierno Vasco puede considerarse un caso digno de estudio.
También lo es la forma en que se han ido llevando a la práctica otros principios clave para lograr cambios profundos y sostenibles en una organización. Así, por ejemplo, conseguir el apoyo de los más entregados a cualquier propuesta de cambio es relativamente fácil pero su impacto en el conjunto de la organización es bajo. “Estos se apuntan a cualquier cosa”, podría ser la frase que escucharíamos en la organización al saber quienes participan. Sin embargo, si se logra incorporar a personas menos proclives a apoyar cualquier nueva idea las miradas del resto hacia el proceso iniciado tendrán un acento más curioso, “si estos se han apuntado igual hay que darle una vuelta al asunto”. Aurrerabide, en su fase piloto ha incorporado a 35 unidades organizativas y prácticamente 300 personas (Directores y Directoras, Delegadas y Delegados, Responsables de Servicio y Responsables de Área). Desde luego como para darle una vuelta.
Otro aspecto clave de cómo se está gestionando este proceso de cambio ha sido la cantidad de tiempo dedicada a explicar, conversar, escuchar. Con ello, no solo se ha ido haciendo partícipes a las personas de la organización desde momentos tempranos del proceso de cambio sino que se ha dado un mensaje claro de respeto. Un respeto que pasa por entender que existen muchas realidades dentro de una organización de la enorme complejidad que tiene un gobierno. Entender y ser capaz de buscar la forma de darles cabida en el proceso de cambio. Usando la metáfora de Peter Senge que tanto me gusta, el cambio es una danza y hay que saber acoplarse a los diferentes ritmos que se bailan en una organización.
El respeto conlleva también paciencia (proporcional a la dimensión del cambio que se quiere conseguir), pero es igualmente esencial la constancia. Mantener un ritmo claro y explícito que muestre coherencia y convicción en lo que se trata de llevar adelante. En este sentido, el hecho de que Aurrerabide tenga sus raíces en la legislatura anterior y haya seguido creciendo y tomando forma en ésta, me parece que es algo de lo que todos deberíamos felicitarnos, al mostrar la capacidad del Gobierno Vasco, como institución, de mantener en el tiempo y al margen de avatares políticos, un proyecto de cambio estratégico que requerirá aún de alguna legislatura más.
Constancia se muestra también cuando Directores y Directoras del Gobierno (el tercer escalón de carácter político después de Consejeros y Viceconsejeros) participan con asiduidad en las sesiones de “Egiten Ikasi” junto con los funcionarios y funcionarias del primer nivel de responsabilidad en el Gobierno. Ese compromiso político, ahora subrayado con la aprobación de Aurrerabide, fortalece el proceso iniciado y permite seguir dando nuevos pasos para extenderlo al conjunto de la organización.
Sin embargo, cambiar la gestión es cambiar la cultura de una organización. Hay quién se atreve a afirmar que un cambio de ese calado requiere, al menos, de unos cinco años para que muestre sus frutos. Así pues queda mucho camino por recorrer, bastante paciencia que cultivar y mucha constancia que manifestar. Seguro que en el camino aparecerán contradicciones, incoherencias, conflictos,… no hay proceso de cambio que no atraviese por fases de crisis. La fortaleza del grupo impulsor, la red generada, la credibilidad construida, los hechos mostrados, serán claves para superarlos y hacer del Gobierno Vasco una referencia en gestión pública avanzada.

domingo, 12 de enero de 2014

Huellas del 2013

Tengo la sensación vivir a ritmo de videoclip, pasando de una imagen a otra a un ritmo frenético. Ya no es que el cambio sea una obviedad en nuestras vidas, sino que parece que lo valioso es cambiar en sí mismo, sin plantearse de dónde ni hacia dónde. Pero, como ya he planteado en alguna otra ocasión, el cambio profundo requiere que haya algo que permanezca.

Y ahora que hemos cambiado de año me pregunto por lo que permanece, por las huellas de 2013. Esta es mi personal crónica del año que ya hemos despedido:

1. Cinco años. El 1 de septiembre de 2013 hizo cinco años que deje el Ayuntamiento de Getxo para iniciar una nueva etapa profesional en mi vida. Esa efeméride me deja la sensación de haber atravesado un umbral. No solo, que también, por haber ido surfeando la crisis con un resultado más que razonable, sino por la sensación de consolidación de mi proyecto profesional. Desde esa sensación el 2014 aparece como un año en el que poder hacer brotar mucho de lo que he ido germinando en este periodo.

2. Una película documental fue la que más huella me ha dejado de las vistas en 2013: "Searching for sugar man". Me impresionó la historia que cuenta y la forma en que la cuenta. Una emocionante narración que hace presente la reflexión sobre el éxito, la relatividad, el destino, la forma de afrontar de la vida,... Y sigo preguntándome cuántos Rodriguez hay en este mundo que desconocemos y nunca llegaremos a conocer.

3. Me encantó la serie protagonizada por Kevin Spacey "House of cards". Una despiadada crónica de la política cuando ésta es tan solo una lucha por el poder personal, en la que cualquier asomo de ideales o valores ha desaparecido totalmente. 

4. En el ámbito de la música, el festival de jazz de Getxo me dio dos momentos llenos de emoción. El concierto de Stacy Kent, intimista y romántico, y el de la Lincon Orchestra con Wynton Marsalis, lleno de swing y de fuerza a partir de una nutrida línea de vientos. Una gozada.



5. En cuanto a lecturas, el 2013 ha sido un año centrado en los libros profesionales, muy poca novela. Algo que espero corregir en el año que comienza. De lo leído, que no necesariamente publicado durante el año,  me han dejado especial huella "Managament inteligente", de Rosseler y Senoner; "El coach extraordinario", de Zenger y Stinnett; "Coaching y liderazgo de equipos" de Hawkins" y "¿Qué tal lo hago? Los secretos del feedback", de Williams.

6. La muerte de Nelson Mandela también la he vivido como un hito significativo. Una persona de la que podemos aprender bastantes cosas, incluido que no hay nadie perfecto, que cada uno tenemos nuestro lado oscuro lo cual no nos impide que podamos hacer grandes cosas por los demás y por la sociedad en la que nos ha tocado vivir.

7. El 2013 también me deja la idea de transparencia, no solo por la nueva ley aprobada y el debate que ha traído consigo, sino por todo lo sabido a partir de la filtración de los papeles de Snowden.

8. Además, el pasado año he trabajado intensamente en torno a la temática de los códigos éticos para la administración pública, colaborando con el Instituto para la Gobernanza Democrática "Globernance".

9. En las actividades de aprendizaje volvieron a dejar huella Katia del Rivero y Jan Jacob Stam, permitiéndome seguir explorando en la intervención sistémica en las organizaciones.

10. El diez lo voy a dedicar a las huellas que me deja 2013 en lo más personal. Soy de los que piensan que la transparencia no es un valor absoluto, tiene un límite, así que me vais a permitir que esas huellas concretas se queden conmigo, en mi intimidad.

Y ahora, a navegar por las aguas del 2014 con ganas e ilusión.


domingo, 22 de diciembre de 2013

De celebraciones, liquidez y aventura

Azucena Vega ha realizado una magnífica crónica de la comida que tuvimos ayer doce profesionales autónomos: "celebración líquida". María Carrascal lanzó la convocatoria para todos aquellos que no tenemos una empresa que organice este tipo de evento. De hecho, circuló entre nosotros la broma de que era la comida de la "no empresa", en recuerdo de la fiesta de "no cumpleaños" de Alicia en el país de las maravillas. Sin embargo, surgió el reto: eso es una definición desde lo que no se es ¿qué es lo que somos? ¿qué nos une a los que allí estuvimos?

No puedo erigirme en representante de nadie que no sea yo mismo, pero lo que esa pregunta genera en mi tiene mucho que ver con la aventura. A los que compartimos mesa y mantel, y a unos cuantos más que hubieran querido unirse pero no pudieron, siento que nos une la aventura de hacer de nuestra pasión una profesión. Por cierto, algo que tiene mucho que ver con la jornada a la que nos convocan dos de los comensales, Azucena Vega y Eugenio Molini: ¿Plan de negocio o vocación con plan?.

Siento que nos une un espíritu explorador que nos impide quedarnos satisfechos con lo ya adquirido y nos empuja a mirar en lo que surge nuevo, aunque luego no lo sea tanto; a hacer nuestras aquellas propuestas que percibimos que pueden añadir valor a nuestro trabajo. Y percibo que nos une un enorme respeto por el trabajo que hacen los demás, un reconocimiento de la profesionalidad, de la pasión que cada uno y cada una pone en lo que hace.

Nos gusta trabajar solos, hacer nuestro propio camino pero también hemos descubierto que más allá de la independencia está la interdependencia y vamos construyendo lazos que se entrecruzan para tejer una red que nos estimula, nos acompaña, nos hace aprender, nos da calor e incluso diversión.

Algunos de esos lazos han generado ya proyectos compartidos como el programa de formación "Coaching de equipos", que presentamos el día anterior varios de los comensales de ayer. Si tenéis interés en el tema os dejo el video de la sesión de presentación. Pero antes, la relación de comensales (de izquierda a derecha): Ane Martinez Recio, Germán Gómez-Tejedor Santa Cruz, Joserra Mandiola, Maru Sarasola, Nestor Sangroniz, Azucena Vega, María Carrascal, Enrique Sacanell, Asier Gallastegi, Fernando Fantova, Eugenio Moliní y Beatriz Gázquez




sábado, 30 de noviembre de 2013

Teletrabajo, cultura organizacional y gestión del desempeño: el reto del cambio

Estoy colaborando con una organización en la puesta en marcha del teletrabajo. Como tantas otras veces, han puesto en marcha esta forma de organizar el trabajo (quienes participan trabajan dos días en su puesto de trabajo y otros tres desde su casa) sin valorar las implicaciones que ese cambio tiene para el conjunto de la organización. Para su cultura y para su gestión.

Es una iniciativa que se vincula a las políticas de conciliación pero no puede ignorarse su tremenda repercusión en la forma de gestionar el desempeño y en el conjunto de la cultura de la organización.

Por un lado, muchos responsables de equipos han basado toda su gestión del desempeño en asegurarse que todo el mundo estaba en su puesto de trabajo. Han vivido en la "ficción del control", pensando que como podían ver a los trabajadores en sus puestos, podían controlar su actividad. Ahora que hay personas que no van a estar bajo su mirada, solo pueden ver el fantasma del descontrol, del "escaqueo". En una de las sesiones formativas para este perfil, una de las personas asistentes dijo con rotundidad: "hay dos cosas básica para un trabajador, estar en su puesto de trabajo y hacer un trabajo de calidad". Y claro, con el teletrabajo pierde una. Resulta francamente chocante encontrarse con personas que tienen tan arraigado el "presentismo" como aspecto clave del trabajo. Lo importante es estar, no lo que se haga mientras se está, si está en su puesto al menos ya cumple con el 50% de lo que se puede exigir a un trabajador ¡qué triste!

Pero la cosa se agrava, porque cuando no se gestiona por objetivos el teletrabajo cuestiona radicalmente esa manera de hacer. Para que esta forma de organizar el trabajo funcione es necesario establecer objetivos y, sobre todo, realizar un seguimiento. Si no se establecen objetivos es complicado valorar el desempeño de quién teletrabaja. Pero si se le ponen objetivos a quien teletrabaja ¿por qué no a quienes están presentes? Y de esta forma, el teletrabajo se convierte en una palanca transformadora o en un cuestionamiento del sistema de gestión.

En todo caso, coloca a las personas con responsabilidad en la dirección de equipos, ante la necesidad de desarrollar habilidades para la fijación de objetivos, para realizar conversaciones que contribuyan a una definición lo más compartida posible, y a establecer una sistemática de conversaciones de seguimiento en las que compartir el desarrollo de la experiencia y entregar su valoración del desempeño mostrado.

Plantearse la implantación del teletrabajo debería implicar una revisión previa de la forma en que se gestiona el desempeño de las personas para establecer estrategias que faciliten el éxito de la iniciativa. Para ello, resulta clave tener presente los siguientes aspectos:
  1. El teletrabajo no es un asunto que afecta al trabajador que lo solicita y al que se autoriza a hacerlo, afecta al conjunto del equipo y debiera tratarse con todo el equipo.
  2. Para incorporar el teletrabajo a una organización es necesario gestionar por objetivos. Si no se hace hay que dotar de habilidades a los responsables de las personas teletrabajadoras para que comiencen a hacerlo y, añadiría, aprovechar la experiencia para introducir esa forma de gestión en la organización.
  3. La gestión del desempeño del teletrabajador pasa necesariamente por reuniones periódicas y sistematizadas para valorar su desempeño, revisar los objetivos y establecer otros nuevo o modificar los anteriores. De nuevo, si no es un hábito de la organización mantener este tipo de conversaciones, habrá que plantearse desarrollar las destrezas necesarias para hacerlo con efectividad y servirse de la experiencia para avanzar en la forma de gestionar la organización. 



martes, 11 de octubre de 2011

Explorar y compartir

Hay muchas actividades profesionales en las que es imprescindible mirar primero hacia uno mismo antes de mirar a los demás. En cualquier versión del coaching es un requisito fundamental. En general, cualquier intervención psicológica o psicosocial lo exige. Pero este requisito no se queda ahí, cuando se trabaja como facilitador, ya sea de procesos de aprendizaje, procesos participativos o de otro tipo, el saber identificar lo que hay de uno en las dinámicas que se generan, tiene una importancia clave en la calidad del servicio que se presta.

Aunque los años van cayendo inmisericordes sobre mi biografía, sigo sintiéndome un aprendiz y, como tal, cada año participo en varias acciones formativas para mantenerme activo, engrasado y ¡¡¡¡vivo!!!!
Y claro, en coherencia con lo comentaba al principio, son ya muchas las ocasiones en que he tenido que “mirar hacia dentro”. Es curioso que por muchas veces que lo hagas siempre encuentras algún matiz que se te había escapado.

Una de las últimas ocasiones en que se planteó esa “mirada interior”, la pregunta era ¿qué te apasiona?. No se si producto del destilado de otras miradas o una especial conexión producida en ese momento, el caso es que la respuesta me salió del alma. Me apasiona explorar. Disfruto una barbaridad adentrándome en territorios nuevos, en nuevos conceptos, en nuevas metodologías, en nuevas formas de hacer las cosas. También me encanta viajar a lugares que hablan otros idiomas, visitar lugares que nunca he visto. Sin embargo, es explorar con el que me conecté tiene más que ver con la exploración intelectual.

En el proceso de acreditación con la Metodología Belbin de roles de equipos, al aplicar en mi mismos esa metodología (otra vez “mirando hacia uno mismo”) me sorprendió una barbaridad que los demás me vieran como un “explorar de recursos”. Mi primera interpretación de ese rol había sido que correspondía con personas a las que les gustaba ir buscando recursos para el equipo y no me veía en ese papel de ir pidiendo presupuesto, medios, …. Tras esa sorpresa inicial, profundicé más en ese rol y entendí que tenía una vertiente que yo no había identificado. Una vertiente que subraya el papel en un equipo de quién está alerta ante nuevas metodologías, nuevas formas de hacer las cosas, esa persona que trae al equipo novedades e innovaciones…. y ahí sí me sentí identificado. Explorador, me gusta.

Cuando exploro “fluyo”, es como si el tiempo se detuviera. Pero ese explorar adquiere pleno sentido cuando comparto lo explorado. Así que, el compartir surge tremendamente unido al explorar. Este blog es una forma de canalizar ese compartir. La facilitación de talleres y cursos de uno u otro tipo también son otra forma de compartir lo que exploro. El proceso de acompañar a una organización a hacer frente a algún tema que le preocupa también adquiere para mi esa doble vertiente de explorar (en este caso un problema diferente, una organización distinta, una nueva forma de encontrar el camino,…) y compartir (lo aprendido en otros procesos, lo indagado a través de lecturas, lo escuchado a otros,…).

Sí, explorar y compartir me apasionan.

martes, 20 de septiembre de 2011

Los dinosaurios, el cambio y la administración

Hace unos días visitaba un ayuntamiento con el que estoy colaborando. Su objetivo es transformar su sistema de atención a la ciudadanía. El proyecto lo lanzó la anterior corporación y, a pesar de haberse producido un cambio en el partido gobernante, el nuevo equipo de gobierno ha hecho suya la iniciativa. Resulta gratificante comprobar cómo han sido capaces de diferenciar el cambio de rumbo político con el sentido de un proyecto que puede catalogarse de políticamente transversal.

En ese contexto retomábamos el proyecto con una reunión centrada en alguna de las dificultades que van surgiendo en el proceso. En un momento de la reunión, como si de un viaje en el tiempo se tratara, uno de los asistentes soltó un par de perlas. Para empezar, nos dejó claro que su función es velar por la legalidad del procedimiento, "si es lento o rápido me resulta igual". Por si no había quedado claro, un poco más adelante matizó, "en la administración es mejor que las cosas sean lentas". A lo largo de mi vida profesional ya he escuchado cosas similares pero pensaba que habían quedado recogidas en un museo de historia. Pero no, ahí están, y cuando alguien las sostiene no se abordables desde lo racional. De nada sirve tratar de explicar que la velocidad y la legalidad se mueven en dos planos diferentes que no se contraponen. Se puede ser legal y rápido, lo mismo que lento e ilegal ¿por qué no buscar la manera de ser lo más rápido posible dentro de la legalidad? En ese empeño están miles de funcionarios y funcionarias.

Sorpresa, lo que se dice una sorpresa, no era. Este funcionario es el que había manifestado más claramente sus reservas ante este proyecto de cambio. Durante unos meses traté de encontrar un punto de encuentro, resalté la aportación que supone que haya alguien que portavocea las inquietudes de la organización. El proceso avanzaba, sin su entusiasmo, pero avanzaba. Sin embargo, el inicio de una nueva legislatura, con un equipo de gobierno nuevo y joven, ha generado nuevas reacciones. Cada parte del sistema que configura la organizacón municipal se tiene que "recolocar", buscar su sitio en esta nueva situación. En este contexto, esta intervención la vi como una manera de "marcar territorio". La respuesta de la nueva concejala fue clara y nítida: la corporación ha decidido apoyar este proyecto y lo vamos a llevar adelante.

Es interesante ver como personas nuevas introducen dinámicas nuevas y aportan formas de estar en la organización frescas y claras. A veces se escuchan voces que subrayan los efectos negativos que puede tener el cambio derivado de un vuelco electoral. Sin embargo, más allá de que la ciudadanía es soberana para decidir quien desea que gobierne, el cambio aporta oportunidades que si se saben aprovechar pueden suponer un impulso muy saludable para la organización municipal.

miércoles, 31 de agosto de 2011

¿Volver a empezar?

No, no voy a hablar de la película de Jose Luis Garci (su estilo de cine no es de los que me gustan y esa película ni la he visto). La idea del volver a empezar me ha surgido al hilo de la vuelta al trabajo. De este rito, que celebramos una y otra vez, de despedirnos de la actividad laboral, para abrazar con entusiasmo un periodo vacacional, y cerralo volviendo a nuestra actividad cotidiana.

Es el momento de llenar páginas y minutos de radio y televisión hablando del síndrome post-vacacional. Seguro que incluso hay alguna medicina que ayuda a superar ese trance cuando, con la que está cayendo en la economía, lo que habría que hacer es descorchar una botella de cava para celebrar que tenemos un trabajo al que volver.

Lo curioso es lo rutinario del proceso. Vacaciones de verano, Navidad, vacaciones de Semana Santa, puentes largos,... pero también los fines de semana. Si se para uno a pensar, ese círculo se reproduce cada día, aunque solo sea en nuestro dormir y nuestro despertar. Si, ya se que en verano suelen ser una semanas más, pero el proceso es el mismo. Año tras año. Es como si lo verdaderamente rutinario fuera esta manera de situarnos en la vida.

Es como si estuvieramos secuestrados por una determinada manera de interpretar nuestra vida. Se habla de lo "políticamente correcto", pero también hay un "socialmente correcto" ¿cómo decir que estamos contentos de volver a trabajar? Ya nos imaginamos el comentario jocoso, la broma ácida. También necesitamos una indignación social, no solo política. Tenemos que indignarnos ante el pensamiento único, tenemos que ser capaces de conectar con una manera diferente de ver la vida, de vernos en la vida. Una manera que nos permita redescubrir que lo pequeño es hermoso, que en los detalles está la felicidad, que no necesitamos irnos al otro lado del mundo (que no quita que lo hagas si puedes y quieres) para disfrutar de ese proceso de volver a empezar una y otra vez. Un volver a empezar tan igual pero tan diferente. "Cambia, todo cambia",  cantaba  maravillosamente Mercedes Sosa.

Yo he vuelto a empezar ¿o no he terminado nunca? Siempre he seguido siendo yo, viviendo situaciones diferentes, sintiendo cosas diferentes. Claro que he empezado a comer y he terminado, y he vuelto a empezar después de un rato. Y he empezado un libro y lo he terminado y he vuelto a empezar otro. Y empiezo proyectos que termino y vuelvo a empezar..... es la vida amigo, es la vida. Disfrutemosla con intensidad antes, durante y después de las mitificadas vacaciones.


jueves, 19 de agosto de 2010

La eficiencia puesta al servicio del genocidio


Este año he pasado mis vacaciones en Polonia. Siguiendo con mi hábito de intercambiar mi casa por la de otra familia que esté interesada en conocer el País Vasco, este año el acuerdo lo hemos realizado con una familia que vive a unos 30 kilómetros de Cracovia. El sur de Polonía se parece en lo verde a Euskadi, aunque su geografía es menos montañosa. Subiendo hacia Varsovia las llanuras se convierten el protagonistas. En general llama la atención la gran dispersión de la población. Una gran parte del país está salpicada por casas de campo.

Cracovia y Varsovia son dos preciosas ciudades. Cerca de la primera, en la localidad de Oswiecim, se encuentra uno de los campos de concentración más sanguinarios del nazismo: Auschwitz. Fuimos a visitarlo y se encoje el corazón al ver de lo que es capaz el ser humano cuando sale la bestia que llevamos dentro. Toda la capacidad de organizar, de crear, de trabajar con eficiencia se pusieron aquí al servicio del exterminio de cientos de miles de personas. Judios, gitanos, presos políticos, combatientes soviéticos, homosexuales,….

En realidad el complejo de Auschwitz lo forman dos campos, el primero se creó utilizando unos edificios e instalaciones del ejército polaco. Aquí ahora está ubicado el museo del campo, en el que podemos ver la huella del horror que aquí se vivió. Desde los restos de las maletas y utensilios personales de quienes eran traídos al campo pensando que les trasladaban de vivienda, hasta toneladas de pelo humano, en concreto de mujeres asesinadas en este horror ya que a los hombres no les rapaban una vez muertos.

En el campo se quedaban unos pocos, se calcula que aproximadamente un 25% de los que llegaban. El resto iba directamente a las cámaras de gas. Las fotos de algunos de los que fueron fichados nos muestran unas miradas que nos transportan al dolor más profundo del alma humana. La fecha de entrada y la de “salida” son espeluznantes, muy pocos duraron más de cuatro meses. Quizás los más desafortunados.

Cerca, los prisioneros de este campo construyeron un nuevo campo, Auschwitz II Birkenau. Si en el primero llegaron a hacinarse 20.000 personas, en el nuevo fueron cerca de 100.000 los prisioneros que compartieron simultáneamente esta terrible experiencia. En este nuevo campo, las vías del tren se internaban en él para dejar a las nuevas remesas de prisioneros más cerca de las cámaras de gas.

Me viene a la cabeza Hector Frankl, el autor de “El hombre en busca de sentido”, obra en la que narra su experiencia en otro campo de exterminio nazi y reflexiona sobre las diferentes maneras de responder a una situación de esas características. La verdadera, la última libertad del ser humano, nos dice, es la de poder elegir la forma de responder a lo que nos ocurre. Qué terribles se me antojan estas palabras cuando te acercas mínimamente a lo que esas personas tuvieron que afrontar en lugares como Auschwitz.

domingo, 7 de febrero de 2010

Rafael Echeverria, el coaching ontologico y la escucha

El ya lejano 2 de febrero visitó Bilbao Rafael Echeverria. Una persona muy especial para mi ya que fué el profesor central del curso de coaching ontológico que realicé en 2001. Y no fué un curso cualquiera. Nueve meses de trabajo duro pero, sobre todo, de volver la mirada hacia dentro, hacia mi mismo. Volver la mirada para tomar consciencia de cosas que te gustan y de muchas otras que no, pero que son precisamente las que te abren la posibilidad de desarrollarte como persona y como profesional. Puedo afirmar con rotundidad que en mi vida hay un antes y un después de esa formación en coaching. Un antes y un después de conocer a Rafael Echeverria.


No le véia desde hace unos siete años. Reencontrarme con el, con Alicia, con Ana, con Raquel... con algunas de las personas con las que compartí ese recorrido fue algo especial. A la conferencia asistimos más de 400 personas. Unas 80, ex-alumnos y alumnas del programa ABC (The Art of Business Coaching), compartimos mantel y volvimos a sentir la singular conexión que sólo generan las experiencias vividas y compartidas que están teñidas intensamente de emociones.


En cuanto a contenidos, la conferencia de Rafael no aportó nuevos conceptos. Hizo un recorrido por sus ideas clave, recogidas en su libro Ontología del Lenguaje, de las que subrayo algunas:

  • No hay un "ser" que permanezca inmutable, el cambio es lo único constante, reclamando así la herencia de Eráclito.

  • El lenguaje no se limita a describir la realidad, es en si mismo generador de realidades. Lo que decimos, cómo lo decimos, lo que no decimos, lo que nos decimos a nosotros mismos genera nuestra identidad pública y privada.

  • Las organizaciones pueden ser entendidas como una red de conversaciones y, en consecuencia, nuestra competencia para conversar es determinante para la efectividad de la organización.

  • El trabajo ha cambiado radicalmente sus elementos nucleares. La preponderancia del trabajo del conocimiento hace totalmente ineficaz una gestión basada en el mando y el control. Los nuevos gestores han de desarrollar competencias genéricas que les permitan construir confianza.

  • El elemento central para lograr generar equipos de alto rendimiento es la escucha. Pero no la escucha asociada al oir, sino la escucha que lleva a comprender al otro.

En todo caso, volvió a cargarme las baterias y a recordarme lo poderosa que es su propuesta, poderosa para hacer avanzar a las organizaciones hacia una nueva realidad en la que se conviertan en lugares estimulantes para trabajar. Estoy con ganas de incarle el diente a su libro sobre la escucha.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Aristóteles y las constelaciones organizacionales

Este viernes la Fundación EDE, a través de su programa Formación Abierta, me dio la oportunidad de entrar en contacto con las “constelaciones organizacionales” (gracias Asier, gracias María). Había oído hablar de ellas pero no había entrado en contacto con su propuesta. Guillermo Echegaray y la especialista mexicana Katia Del Rivero fueron los profesionales que llevaron la sesión. De manera muy sintética, la realización de constelaciones organizacionales es una técnica orientada a un análisis sistémico de la organización. Un análisis que utiliza la representación espacial del sistema, utilizando a personas como representantes de los diferentes elementos (personas, grupos de personas, departamentos, procesos,…). El desarrollo de la sesión se centra en las sensaciones que viven las personas que representan los diferentes componentes del sistema. Cómo se sienten en la posición inicial en la que están colocadas. Qué ocurre cuando se mueven en una u otra dirección, cuando se acercan o se separan de otros componentes del sistema,… Desde luego es una herramienta difícil de entender si no se la vive en directo. En todo caso, Guillermo Echegaray ha publicado un libro en el que la explica con rigor y amenidad.

Cuando uno escucha en qué consiste, incluso cuando ves una constelación en acción, toda nuestra fundamentación Aristotélica cruje. ¿Cómo? ¿Qué una persona cualquiera, que no conoce para nada la organización sobre la que se va a trabajar, asume la representación del “proceso de I+D” y si dice que se encuentra mal porque quiere estar más cerca de la persona que representa los clientes eso es un elemento a considerar en el análisis de la organización? Ya veis que más que crujir, Aristóteles y toda su racionalidad científica aúlla. Pero, parafraseando a otro famoso de la historia de la ciencia “pero se mueve”. En este caso, pero funciona. La persona que ha presentado el problema organizativo ve sentido en lo ocurrido y, lo que es más importante, encuentra nuevas formas de enfrentarse al problema frente a que se sentía sin alternativas.

Nuestra cultura, positivista hasta el paroxismo, nos lleva a rechazar todo aquello para lo que no encontramos una explicación “científica”. Si no la hay, tenemos una conclusión rotunda: es pura palabrería. Sin embargo, este fundamentalismo científico se atribuye una capacidad sobrehumana, la capacidad de poder explicar cuanto ocurre en el universo y, si no, no existe. Una pena que la propia ciencia física haya reconocido hace tiempo que la materia existente en el Universo que responde a nuestros modelos conceptuales actuales apenas se acerca al 50% del total. El resto “materia oscura”. Mientras tanto, los “científicos” que poblamos la tierra nos sentimos con la legitimidad suficiente para negar aquello que no sabemos explicar cómo funciona, aunque veamos sus resultados. “Por algo será” y buscamos cualquier tipo de explicación que serene al Aristóteles que tenemos dentro:”pura casualidad”, “efecto placebo”, “ganas de ver lo que no hay”,…

Claro que, probablemente, las mismas personas que gritan un “va de retro Satanás” ante herramientas como la de las constelaciones organizacionales, no tienen ningún problema en utilizar avances científicos como el correo electrónico o Internet a pesar de que su capacidad para explicar cómo es posible sea nula. Curioso. Por mi parte, se ha abierto un nuevo camino para explorar en el apasionante desafío de ayudar a las organizaciones a transformarse en entes más efectivos y menos inhóspitos para quienes las habitan.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Amor, mucho amor


Hace unos día me paso algo insólito desde la cultura social y organizativa en la que me muevo habitualmente. En una presentación de un proyecto en una capital del sur de España tomó la palabra una mujer joven y, con el acento que caracteriza a los habitantes de esas tierras, me dijo "aquí lo que hace falta es amor, mucho amor". Rápidamente el responsable de más rango en la organización intervino para solicitar otras aportaciones "menos metafísicas". Sin embargo, me pareció una aportación enormemente sugerente. La base del amor no es otra que el profundo respeto por el otro y nuestras organizaciones están bastante necesitadas de él. Del respeto que cimenta la confianza; de la confianza que fundamenta la implicación; de la implicación que se traduce en motivación, en entrega, en aportación y, finalmente en un servicio mejor y en unos mejores resultados.


Así que amor, mucho amor y una mayor capacidad para expresarlo. Para dejar salir la emoción que llevamos encarcelada dentro de nosotros y que nos cierra a los demás, que hace mucho más difícil que los demás nos entiendan, se conecten con nosotros y, a la inversa, que nosotros seamos capaces de escuchar lo que a los otros les preocupa. Nuestras organizaciones, la formación de nuestros gestores ha dejado de lado esta vertiente que se vuelve imprescindible si queremos transformar en profundidad nuestro desempeño.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Aprendiendo a poner límites


No, no tengo la gripe A, ni me han abducido los extraterrestres. La escasa actividad del blog se debe a algo tan prosaico como que estoy con mucho trabajo entre manos. Leo que el 59% de los profesionales que ponen en marcha un proyecto laboral por su cuenta no duran más de un año. Yo lo supero ya en cuatro semanas y, como os digo, con un ritmo trepidante, así que no me puedo quejar. La verdad es que aunque pudiera no lo haría ya que estoy encantado con mi nuevo recorrido profesional.

Dentro de cuatro años más podré comprobar si me encuentro en el 15% que superan los cinco años o en el 85% que cierran la persiana antes. Si tengo que apostar, con los datos que tengo ahora en la mano, seguro que paso el siguiente hito.

¿Qué qué hago? Estoy dirigiendo el Plan Estratégico de una ciudad mediana, apoyando en el Plan Estratégico de Servicios Sociales de una Comunidad Autónoma y liderando el Plan de Calidad que lleva incluido, apoyando a una Federación de Municipios en su proceso de reflexión estratégica, apoyando al departamento de Servicios Sociales de un Gobierno Autónomo, ayudando a un par de ayuntamientos (uno capital de provincia, otro pequeño) a organizar y mejorar sus servicios sociales, participando como coach en varios programas de desarrollo del liderazgo en empresas y en una Diputación y realizando labores de facilitación del aprendizaje en programas de la empresa BTS y en otros de manera personal….. y además evaluador senior en una de las evaluaciones externas (modelo EFQM) que organiza Euskalit (Fundación Vasca para el Fomento de la Calidad). Vamos que no me aburro. Bueno, no sólo eso sino que estoy disfrutando.

Pero todo tiene su área de mejora. Uno de los aprendizajes que estoy realizando (y que aún no he superado) tiene que ver precisamente con la delimitación de los límites a los que puede llegar mi compromiso. Cada tema que me plantean me parece apasionante. Cada persona que me pide ayuda me parece que merece mi esfuerzo,…. Claro que luego hay que trabajar a horas y en días que no debiera. Me digo que son cosas del comienzo de un nuevo proyecto profesional pero creo que tengo que aprender esta lección pronto. Si tenéis alguna sugerencia seguro que me será útil.

domingo, 13 de septiembre de 2009

El tiempo y la emoción de vivir



Conocí a Luisa hace ya unos cuantos años. Ambos estudiábamos sociología en la Universidad de Deusto. Ella, además, trabajaba en Televisión Española dando muestras de la capacidad de trabajo y la constancia en la consecución de sus objetivos que siempre la han caracterizado. Al finalizar los estudios dejamos de vernos durante bastantes años. Otra compañera de estudios y amiga de ambos, Karmele, que marchó a París era la que nos reunía de vez en cuando en sus viajes a Bilbao. Parecía que sin su convocatoria no había impulso suficiente para encontramos, Luisa, Germán, Garbiñe, José Luis, Gonzalo, Karmele.

No sé si será un fenómeno generalizado relacionado con el paso de los años, el caso que hubo un determinado momento en que sentí la necesidad de recuperar aquel grupo de amigos. Nos independizamos de las convocatorias de Karmele y surgieron nuevos momentos para encontrarnos entre los que tiene un lugar destacado el pasar un fin de semana en el magnífico chalet de Boadilla (Madrid) en el que vive Luisa. Son días de reencuentro, de puesta en común, de risas y de descanso. Y aquí estoy, en pleno “retiro”, leyendo la prensa y disfrutando del singular placer de, simplemente, estar.

Maruja Torres escribe en su página de El País Semanal sobre el tiempo. A partir de un programa de Redes, la serie que dirige Eduardo Punset, comenta de qué maneras tan diferentes percibimos el tiempo. Hay momentos en que parece fluir a la velocidad de la luz, otros es como si transcurriera a cámara lenta. Al final, una vez más, lo importante no es el paso mecánico de eso que hemos dado en llamar tiempo y que medimos en segundos, minutos, horas,…., sino la forma en que nos conectamos con lo que nos rodea, con nosotros mismo. Cuando vivimos con intensidad el presente, cuando somos capaces de poner nuestras emociones en lo que está ocurriendo, cuando nos hacemos conscientes de lo que hacemos hasta llegar casi a fusionarnos con ello, el tiempo desaparece. No creo que haya alguien que no haya experimentado esa sensación contemplando un paisaje que le conmueve, leyendo un libro que le arrebata, charlando con un amigo,….

Sin embargo, parece que la forma de vida en la que estamos inmersos nos impulsa a desconectarnos de la propia vida, de lo que hacemos. Pensando en lo que hemos hecho, en lo que tenemos que hacer, en lo que deberíamos hacer, en el poco tiempo que tenemos para hacerlo, dejamos que la vida se nos escurra entre los dedos. “La vida es eso que ocurre mientras estamos ocupados”, leía hace tiempo. Y nos atrapa la sensación de vacío, de rutina, de falta de emoción. Seguramente no es posible estar permanentemente en ese estado de fusión con la vida, pero aumentar la capacidad de conexión con la emoción de vivir es otro desafío que no quiero dejar para mañana.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

El primer día del resto de nuestra vida

Posted by Picasa
No recuerdo dónde leí la frase, pero la idea de que “hoy comienza el resto de tu vida” se me quedó grabada. Me parece una metáfora muy sugerente para recordarnos que cada día es especial. “Hoy puede ser un gran día”, cantaba Serrat. Es una manera de hacernos ver que cada día es un buen momento de empezar cualquier proyecto, de renovarnos. A muchos les puede resultar contradictoria esta asociación de ideas con el comienzo del trabajo después de las siempre ansiadas vacaciones.

Asociamos el trabajo con rutina, con obligaciones, con madrugar, con aguantar a personas que en otras circunstancias evitaríamos,…. Y sin duda hay mucho de todo eso. Pero cada una de esas situaciones tiene su desafío, su aventura incorporada. La diferencia tiene mucho más que ver con los pensamientos que asociamos que con la característica intrínseca del hecho de trabajar. Sin embargo, parece que lo “socialmente correcto” es quejarnos por el final de ese periodo que parece resumir el sumun de la felicidad y que llamamos vacaciones.

Os propongo un juego, tratar de construir una narración de vuestras vacaciones que destaque los momentos más incómodos (las caravanas, las esperas en aeropuertos, la mala comida en determinado restaurante, los mosquitos u otros insectos que te masacraron, los niños que se pusieron enfermos, la pérdida de la batería de la cámara, los madrugones para las excursiones previstas, los vecinos ruidosos, el robo de la cartera, ….) o las situaciones más rutinarias o con menos interés. Seguro que lo consigues. ¿Eso cuestiona lo sugerentes e interesantes que son las vacaciones o su utilidad para recuperar energías? Sin duda que no.

¿Por qué no revisar nuestra interpretación de la cotidianeidad, del trabajo? ¿Por qué no buscar los desafíos del día a día? ¿Las oportunidades de descubrir cosas nuevas, de encontrar en las personas que nos rodean facetas y matices diferentes, de darnos la oportunidad de cambiar nosotros mismos? No hay dos días iguales, ni dos minutos, ni dos segundos. Disfrutemos de descubrirlos cada día. Este es mi desafío para el comienzo de este nuevo “curso”. Te invito a que me acompañes.

viernes, 8 de mayo de 2009

Clasificaciones, catalogos, dicotomías y vascos invisibles



En mi anterior post abria la ventana a un comentario sobre la investidura del nuevo Lehendakari. Para ello utilizaba la metáfora de los vascos invisibles. Sin embargo, el caracter dicotómico de esa metáfora (vascos visibles e invisibles) ha llevado a un buen amigo a remitirme un correo que me parece oportuno reproducir aquí. En su texto se da otra perspectiva a mi refelexión e incluso se aporta una interesante experiencia de otro tipo de vascos invisibles.

Como su texto señala, la dicotomía visibles-invisibles iba asociada a nacionalistas-no nacionalistas y, como siempre, la realidad es siempre más compleja que cualquier esfuerzo clasificatorio. Sin embargo, lo que creo más dañino de esa dicotomía es que fácilmente podía interpretarse relacionada con otra de buenos-malos. Nada más lejos de mi intención.

Sin más reproduzco el correo que motiva esta entrada:

Amigo Sacanell.

Yo también me voy a salir de la "línea habitual" y seré un poco "políticamente incorrecto" en esta contestación al articulo publicado en tu Blog, aunque ello me pueda producir consecuencias personales y profesionales nada deseables.

Me alegra que personas como tu a las que respeto profundamente estéis emocionados y llenos de energías para afrontar esta nueva etapa. Y ojalá lo hagáis con acierto. No por ello me siento en la libertad de no compartir tu división de vascos "visibles" e "invisibles", en la que recurres a una fragmentación muy demagógica y cuanto menos te falta un tipo de vasco muy representativo en este pueblo y quizás mayoritario. La de aquellos que sintiéndonos nacionalistas somos "invisibles" para unos y "criminalizados" constantemente por "visibles" nacionalistas españoles, con toda su poderosa artillería mediática. La de aquellos que educados en un nacionalismo humanista donde el derecho a la vida y el ser humano como tal está por encima de cualquier otro valor, creencia o sentimiento, nos hemos tenido que enfrentar en diferentes ámbitos de nuestras vidas con familiares, compañeros de estudios, vecinos etc. La de aquellos que no han podido hacer ostentación de sus ideas, sentimientos y valores ni delante de unos porque inmediatamente eran tratados como "visibles españolazos", ni de otros porque nos trataban como "visibles terroristas". La de aquellos que todavía hoy tenemos que escolarizar a nuestros hijos en ikastolas privadas para garantizar que no se mezclen con "visibles terroristas" y para garantizar que puedan tener un espacio donde hablar el idioma de sus "visibles progenitores" pero sin garantias de dominio de su lengua materna.

Espero que esta reflexión tuya sea fruto de esa alegria que te embarga y no de una reflexión profunda como las que nos tienen acostumbrados, por que si no es así, mal camino emprendéis. Te recuerdo que esos que matan,amenazan,amedrentan y chantajean lo hacen también y sobre todo en nombre del "socialismo", y que Euskadi y lo que ello significa para los nacionalistas vascos, para ellos es un campo de cultivo más, como lo puede ser la ecología u otras reivindicaciones sociales. Imagínate perseguido por unos y criminalizado por otros por compartir la palabra "socialismo" con los criminales de ETA.

Desde luego los pueblos y sus ciudadanos siempre son las mayores "víctimas invisibles" de cualquier contienda armada. Así lo ha sido en la historia de diferentes pueblos y lo seguirá siendo. No deseo que eso te ocurra ni a ti ni a los tuyos. Pero sí deseo que reflexiones sobre la catalogación de vascos que realizas y en la que estoy seguro que tanto tu como yo nos quedamos cortos. Estoy plenamente convencido que habrá tantos tipos como ciudadanos.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Los vascos invisibles


Hoy voy a salirme de la línea habitual de este blog, pero es que ayer me emocioné. Cuando se siente tan cerca la historia y cuando esa historia es compartida con otros muchos hombres y mujeres se produce una energía especial. Este sentimiento lo vivieron ayer quienes veían marcharse a una persona que ha sido referente para el nacionalismo democrático de los últimos años. Pero, en mi caso, lo producía el ver que un candidato socialista de un partido que no se sitúa en ese ámbito político accedía a la Lehendakaritza, a la presidencia del Gobierno Vasco.

En el país vasco es fácil identificar a quienes se sienten nacionalistas vascos. Se sienten orgullosos de ello, se sienten acompañados desde múltiples instituciones y no se sienten amenazados. Pueden hacer ostentación de sus ideas, pueden poner carteles en sus balcones, incluso con eslóganes del nacionalismo más radical que apoya la actividad terrorista. Sin embargo, los otros vascos, los que no se identifican con ese ideario aprenden, aprendemos muy pronto que hay cosas que son políticamente incorrectas. Más aún, que son socialmente incorrectas. Más todavía, que son peligrosas para nuestra integridad y la de nuestros bienes.

Los otros vascos han sido invisibles. Tan solo algunos valientes (alguien diría que sólo hacen lo que hay que hacer) dan el paso de expresar sus ideas, sus convicciones. Algunos mueren por ello, otros viven escoltados, encerrados en su particular Guantánamo. Pero hoy, a un día de la elección de un Lehendakari socialista los vascos invisibles empiezan a salir a la luz. Empezamos a conocer la relación de personas que van a contribuir a este nuevo gobierno y reconocemos a algunos amigos. Y, en algunos casos, nos sorprendemos ¡¡pensaba que era nacionalista!! Y los vascos invisibles empiezan a tomar color y a poblar nuestra realidad. Siempre han estado ahí, hemos estado ahí pero sólo ahora siento que empezamos a hacernos visibles.

Se repite una y otra vez que la “mayoría social” es abertzale. Sin duda que si uno pasea por las calles de Euskadi puede sacar esa conclusión pero, por suerte, una sociedad democrática tiene otros mecanismos para organizar la convivencia y estructurar las mayorías.

Tengo muchos amigos nacionalistas vascos que son personas valiosas, humanamente entrañables, con profundas convicciones democráticas y que deploran el terrorismo. He trabajado muchos años como empleado público al servicio de gobiernos nacionalistas y siempre me han tratado con respeto y consideración, dándome espacio para mi desarrollo profesional. Son parte de la riqueza de este país. Sólo deseo que otra parte de esa riqueza pueda, por fin, vivir sus convicciones con plena libertad. Sólo deseo que por fin todos los vascos se hagan visibles y puedan aportar su particular colorido a esta sociedad, sin que el rojo de la sangre tiña de tristeza nuestra convivencia.

domingo, 3 de mayo de 2009

La danza del cambio: primer aniversario del blog


Hoy, día 3 de mayo, hizo un año que escribí la primera entrada en este blog. Un año danzando con el cambio. Una experiencia que me ha divertido, me ha enriquecido, me ha ayudado a centrar ideas y me ha permitido estar en relación con muchas personas, entre las que te encuentras.

Habéis sido algo más de 7.500 las personas que habéis entrado en algún momento a este blog. Probablemente en la inmensidad de la aldea global es una cantidad pequeña pero a mi me parece maravillosa. Ya se que muchos han llegado casualmente y han salido tan rápido como llegaron. Pero también sé que unos cuantos volvéis de vez en cuando (un 28% de esos visitantes son "reincidentes"). Gracias a unos y a otros, pero sobre todo a quienes habéis consolidado una relación conmigo.

Siguiendo con las cifras, las visitas han venido de ¡¡¡ 54 países distintos !!!! Un 50% aproximadamente de España, luego los países de habla hispana, especialmente México. Pero también de Estados Unidos, Canadá, Filipinas, Egipto, India y Europa, claro. Alucinante. Alucinante.

El tiempo medio de estancia (1:36) tampoco sé cómo valorarlo. Dado que es una media en la que se incluyen los cientos de visitas que han salido casi instantáneamente, deduzco que muchos de quienes compartís este espacio conmigo leéis alguna de las entradas. En total, 10.461 visitas y 16.252 páginas visitadas. A mi me parece una barbaridad.

La experiencia me ha gustado y estoy decidido a continuarla otro año más, así que nos seguiremos encontrando si así lo queréis. Espero que lo que aquí comento os pueda resultar de algún interés y os animo a incluir vuestros comentarios. En este sentido si os pediría ayuda ¿qué me sugerís para que mejore el blog? Cualquier idea será bienvenida. Por otra parte, tengo algunas dudas, por ejemplo ¿pensáis que debería incluir opiniones y elementos más personales o consideráis adecuado el tono más "profesional" que tiene el blog? ¿los textos son demasiado largos? ¿debería alternarlos con entradas más breves y personales? ....

Lo dicho, gracias por acercaros a este espacio. Va por vosotros y por vosotras.

martes, 21 de abril de 2009

Cuando lo viejo puede ser lo más nuevo


No había tenido la oportunidad hasta ahora. Por fin pude asistir a una representación del Circo del Sol. La familia al completo salimos encantados.

La verdad es que esperaba encontrar algo diferente. No se muy bien qué pero algo con menos base circense. Lo que encontré fue puro circo pero envuelto en un entorno que lo convierte en algo diferente.

La propia carpa contribuye a mantener el espectáculo del Circo del Sol en un entorno de circo al estilo más clásico. Eso sí, menos arena y sillas más cómodas. El circulo que va a constituir el escenario ya da muestras de las primeras transformaciones. Se ve un esfuerzo por la creación de un diseño que cuida el detalle, que se recrea en la atmósfera que quiere generar en el espectador. Cuando empieza el espectáculo llama la atención el colorido de las vestimentas, la perfección de los maquillajes. Todo ello acompañado de música en directo: dos cantantes y siete músicos, si no recuerdo mal, ponen un fondo musical que en muchas ocasiones adquiere un fuerte protagonismo por su belleza.

En el núcleo, atracciones de circo "de las de toda la vida". Trapecistas, cómicos, malabaristas, saltimbanquis,.... van jalonando el espectáculo. No hay animales(fue la única mancha para mi hijo pequeño) ni artilugios que en algunos espectáculos parecen asociarse a la modernidad (motos que dan miles de vueltas, por ejemplo).

W. Chan Kim y Renée auborgne, en su libro "La estrategia del océano azul" ponen precisamente al Cirque du Soleil como ejemplo de su tesis: para crear mercado no es suficiente buscar variaciones dentro de lo ya existente (el océano rojo ya falto de oxígeno por la densidad) sino buscar nuevos océanos que creen entornos radicalmente diferentes. En este caso, tomando una actividad en clara decadencia como el circo pero mezclándola con la sofisticación del teatro y la música en directo. Un ejemplo de innovación surgida no tanto de la creación de algo totalmente inexistente sino de la mezcla creativa de componentes ya disponibles en el mercado pero de forma diferente. Conclusión, lleno absoluto un día tras otro a precios que triplican las entradas de circo habituales. Pero, al final, una experiencia que merece la pena. Mis hijos ya están contando los días para que vuelvan.