lunes, 15 de diciembre de 2014

Fuego y cenizas en la política: la experiencia de un político atípico (1)

Michael Ignatieff fue un político atípico. Siendo profesor universitario en Estados Unidos, el Partido Liberal canadiense le propuso en 2006 incorporarse a la política de su país de origen. En el año 2009 es elegido líder de ese partido y en 2011 se presenta como cabeza de lista en las elecciones canadienses. En ese año el Partido Liberla obtuvo los  peores resultados de su historia. Ignatieff perdió su escaño, se retiro de la política y volvió a su vida universitaria.

Esos cinco años configuran el eje central de su libro "Fuego y cenizas: éxito y fracaso en política", en el que podemos adentrarnos en las reflexiones de alguien con la capacidad intelectual de analizar su propia experiencia como si fuera una investigación. En una serie de post le doy la palabra para acercarnos a la política y a las personas que la protagonizan desde una perspectiva diferente.

LOS INICIOS

"A finales de aquel verano, Zsuzsanna se volvió un día hacia mí y me dijo sonriendo: «¿Qué podemos perder?». No teníamos ni idea".

"Hubo ocasiones en las que notaba que estaba influyendo en los acontecimientos, y otras en las que me limitaba a observar con impotencia cómo esos acontecimientos escapaban a mi control; disfruté de momentos de felicidad al pensar que iba a ser capaz de hacer grandes cosas por los demás, y ahora vivo con la pena de que nunca seré capaz de hacer nada. En resumen, viví esa vida. Pagué un precio por lo que aprendí. Perseguí el fuego del poder y contemplé cómo la esperanza quedaba reducida a cenizas".

"Lo primero que debes saber cuando entras en política es por qué lo haces. Nos sorprenderíamos al saber cuánta gente entra en política sin ser capaz de ofrecer una razón convincente de por qué".

"La política pone a prueba tu capacidad de conocerte más que cualquier otra profesión que yo conozca. Lo que he aprendido es que la pregunta de por qué quieres ser un político significa en realidad por quién quieres serlo".

"Aún no me había dado cuenta de que el conocimiento político es algo muy distinto, algo que tiene que ver con tus entrañas y no únicamente con la cabeza, y con saber qué causa debe convertirse en tu caballo de batalla".

"Aunque en ese momento aún no me había dado cuenta, había atravesado el espejo y llegado al especial universo psíquico de todo aquel que pugna por un cargo público. Estaba a punto de pasar los siguientes cinco años de mi vida en un estado de dependencia constante a la opinión de los demás".

"Al entrar en política debes renunciar a la espontaneidad y a uno de los placeres de la vida: decir lo primero que se te viene a la cabeza. Si quieres sobrevivir, debes colocar un filtro entre tu cerebro y tu boca. Cuando las palabras son armas y pueden volverse contra ti, expresarte libremente es un lujo que no puedes permitirte. Tu lenguaje, al igual que tu personalidad, se convierte en objeto de cautela."

CARACTERISTICAS DE LA POLÍTICA

"La candidez no está muy bien recompensada en el mundo de la política".

"Nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad".

"En realidad, aún no había comprendido que, en política, las explicaciones siempre llegan demasiado tarde. Nunca debes dar explicaciones ni quejarte. Como mucho, si eres afortunado, lograrás vengarte".

"Cuando entras en política dejas atrás el mundo amable en el que la gente te concede un cierto margen de error, acaba tus frases por ti y acepta que en realidad no querías decir lo que has dicho, para entrar en un mundo de literalidad hasta extremos impensables en el que solo cuentan las palabras que han salido de tu boca."

"La dramatización es la esencia de la política".

"Los grandes políticos hacen que lo artificial parezca natural. Todas las habilidades humanas aplicadas a la política implican un cierto grado de artificio, pero este artificio debe disimularse con tranquilidad y elegancia."

"Aunque siempre se califica a los políticos de oportunistas, el arte de la política consiste esencialmente en ser un maestro del oportunismo".

"Un intelectual puede estar interesado en las ideas y las políticas en sí mismas, pero el interés de un político reside exclusivamente en saber si el tiempo para una determinada idea ha llegado o no. Cuando llamamos a la política el arte de lo posible nos referimos a lo que es posible aquí y ahora. Lo posible incluye lo potencialmente posible. Allí donde el político medio solo ve una habitación cerrada, el político visionario vislumbra una puerta oculta que abre nuevas oportunidades. Lo que calificamos como suerte en política es en realidad un don para apreciar el momento exacto, para saber cuándo actuar y cuándo esperar una oportunidad mejor."


Continuará...