domingo, 6 de noviembre de 2011

¿Innovación o mejora? Lo importante es que cace ratones

En las últimas semanas me han planteado un par de veces en qué se diferencia una innovación de una mejora. De entrada, nos movemos en terrenos ambiguos, en los que no veo que exista una frontera inequívoca. De un lado, parece razonable convenir en que cualquier innovación será una mejora. Si innovar es llevar a la práctica una idea nueva que aporta valor, necesariamente ha de implicar mejorar en algún aspecto. Pensar en una innovación que empeora se me antoja un contrasentido. Sólo desde una perspectiva de intereses contrapuestos (lo que no es tan inusual en la gestión pública) podríamos pensar que una innovación (por ejemplo en la sistemática con la que se multa las infracciones de tráfico, incorporando un vehículo que fotografía la infracción y remite automáticamente a un ordenador la sanción para su tramitación) pudiera ser considera un empeoramiento por parte de alguno de los agentes sociales en conflicto (en el caso del ejemplo, los conductores infractores). Salvando esta situación singular, me parece que podemos aceptar que innovación implica mejora.

Sin embargo, una mejora no supone necesariamente una innovación. Por ejemplo, podemos mejorar la forma en que se realiza un determinado procedimiento sin que pueda hablarse de innovación. Pero ¿cuándo podríamos considerar que una innovación es una mejora? Me temo que depende mucho del  contexto en que se genera y del criterio de quién evalúa su carácter. Así, alguien puede considerar que suprimir las presentación de solicitudes en papel por la tramitación electrónica es una mejora que no puede ser considerada una innovación, mientras que otra persona, probablemente con una solidez argumental parecida, podría aducir que es claramente una innovación. Si bajamos el "umbral" del ejemplo el consenso probablemente será mayor. Así, si lo que hacemos es realizar algunos cambios en el impreso de solicitud, es más fácil que convengamos que eso es solo una mejora, no una innovación.

Así pues, no creo en la existencia de una medida objetiva de qué es "simplemente" mejora y qué es innovación. Pienso que la diferencia de fondo es más fácil percibirla en el planteamiento que nos hacemos ante el problema. Cuando nos preguntamos ¿cómo podemos hacerlo mejor? es probable que acabemos generando alguna mejora. Cuando nos preguntamos ¿cómo podemos hacerlo de otra manera? Se abre la vía de la innovación. Pero no deja de ser un ejercicio teórico, que lleguemos a un punto u otro dependerá del resultado y, tal y como planteaba, del punto de vista desde el que realicemos la valoración.

Lo que más me preocupa de este debate es sus consecuencias para las organizaciones. El planteamiento es un dilema, o es una mejora o es una innovación,  que conlleva un mensaje adjunto: lo bueno es la innovación, no la mejora. Y cuando se coloca el asunto en este punto surgen dinámicas de efectos negativos para el sistema organizativo. En lugar de concentrar el esfuerzo y la atención en buscar la manera de mejorar / innovar, se centra en si lo que yo hago es lo suficientemente bueno. En si mi mejora es lo suficientemente innovadora o no.  En porqué lo que ha hecho el equipo de al lado se ha considerado una innovación y lo nuestro no. Y de esta manera se puede lograr que el debate acabe con el contenido, desviando la atención de la verdadera tarea de la organización.

Para mi el tema clave, es más que la mejora o la innovación, la generación de una cultura, de una dinámica de trabajo, de una forma de estar en la organización que incorpore de manera sistemática la no resignación. El no resignarse a que no haya otra manera de hacer las cosas mejor, que no haya otra manera de hacerlas diferentes. Si logramos que nuestra organización se coloque en esa actitud exploradora, dará lo mismo si los llamamos mejora o innovación, habremos logrado una organización con la capacidad de aprendizaje suficiente para afrontar cualquier desafío.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. Además, ¿para qué hacer ese debate? ¿Es que hay que elegir? ¿O clasificar? ¿Para qué? ese tipo de cosas las suelen preguntar los que dedican más tiempo a desbarrar que a algo útil O los que siempre tienen escusas para dejarlo todo para después.

Enrique Sacanell dijo...

Gracias por tu comentario. Me ha sugerido una pregunta muy sistemica para las situaciones en que se da ese esfuerzo clasificador ¿Para qué o a para quién es una solución hacer eso?