sábado, 9 de octubre de 2010

Agenda de Innovación Local

La Asociación de Municipios Vascos (EUDEL) lidera un proyecto denominado Agenda de Innovación Local. Esta iniciativa está respaldada por el Gobierno Vasco y las tres Diputaciones Forales (ÁlavaBizkaia and Gipuzkoa) y tiene por objeto incorporar a los municipios vascos a la estrategia compartida por el conjunto de personas y entidades que trabajan en la promoción de la innovación en Euskadi, tal y como se señala en la página web que acoge este proyecto.

Participé el año pasado en uno de los cinco proyectos pilotos que se desarrollaron y ahora estoy inmerso en siete de los quince que se están desarrollando este año. Los municipios que se incorporan a esta iniciativa tienen un mínimo de inquietud, pero no tienen muy claro en dónde se meten. En las experiencias piloto tuvimos que lidiar como la dificultad de utilizar un modelo de agenda definido teóricamente y común para todos los ayuntamientos. La evidencia de que es imposible ser efectivos con ese punto de partida ha llevado a realizar ajustes que flexibilizan la metodología y, sobre todo, dejan claro que le objetivo es ayudar a los ayuntamientos en su camino hacia la transformación y no cumplir con un enfoque formal.

Una vez más la realidad se muestra tozuda y nos señala con claridad que confundir las herramientas (la agenda) con los fines (prestar un mejor servicio y lograr la satisfacción de todos los agentes implicados en la acción municipal) sólo lleva al fracaso de las iniciativas. Además de hacer más difícil la puesta en marcha de nuevos proyectos innovadores tras la "quemazón" que el fracaso conlleva.

Frecuentemente uno de los principales obstáculos para el cambio lo constituimos las personas que tenemos muchas ganas de lograrlo. Tantas ganas que corremos el riesgo de olvidarnos que no se trata de lo que uno haga o deje de hacer, sino de cómo ayudar a una organización (plural, diversa, contradictoria) a dar un siguiente paso en su proceso de mejora. Para ello hay que escuchar más que proponer. Hay que detectar el ritmo de la organización, mejor aún, sus ritmos, y encontrar la música que más puede ayudarles en su danza del cambio. Una música que, por cierto, han de encontrarla ellos. Esa debe ser la labor de quienes queremos facilitar el cambio, plantearles las preguntas que les lleven a encontrar su música y el paso que necesitan dar ahora.

La nueva versión de la agenda abre la puerta a esta nueva aproximación y espero que logre ayudar a estos quince municipios a dar un salto en su proceso de mejora, modernización e innovación.