domingo, 21 de junio de 2009

Escuela de Verano de Servicios Sociales en Almuñecar


El lunes pasado comenzó en Almuñecar la 14ª edición de la Escuela de Verano de Bienestar bajo el lema “Sistema Público de Servicios Sociales: cuarto pilar del Estado de Bienestar”. Organizadas por la Diputación de Granada con el apoyo de la Junta de Andalucía y el Ministerio de Sanidad y Política Social, reune anualmente a casi 300 profesionales de los Servicios Sociales, principalmente de Andalucía. Juana María Rodiguez Masa (en la foto), actual Vicepresidenta Primera de la Diputación de Granada, ha formado parte de la organización de este vento desde su inicio.

He asistido lunes y martes y me he quedado con las ganas de continuar hasta el viernes. No sólo por lo agradable del lugar y el trato excelente que te prestan las personas que se encargan de la organización sino por el magnífico nivel de los contenidos de la Escuela. Habría que decir aquello de “excepto el taller titulado Cómo elaborar una Carta de Servicios en los Servicios Sociales Comunitarios”, ya que ese lo he impartido yo y no queda demasiado bien auto incluirme en una valoración tan elevada.

Del primer día, destaco la intervención de Esther Rovira, Subdirectora General de Programación y Evaluación del Instituto Catalán de Asistencia y Servicios Sociales (ICASS) presentó las líneas básicas de la ley de Servicios Sociales de Catalunya y el proyecto de sistema de acreditación de centros en el que están trabajando y que pretende incorporar el referente del modelo EFQM para subrayar la importancia de la gestión de calidad. Esperando que Esther me perdone la maldad, en demasiadas ocasiones contamos lo que vamos a hacer en lugar de lo que ya hemos hecho y creo que debemos invertir siempre ese planteamiento. Por otra parte, me parece excesivo incluir la referencia del modelo EFQM de excelencia en la gestión en un sistema de acreditación cuyo objetivo ha de ser, en mi opinión, fijar unos mínimos. Además, antes de exigir a los demás unos estándares tan elevados me parece necesario que la propia administración pública los cubra en los servicios que dependen directamente de ella y, por desgracia ese no es el caso ni en Catalunya ni en otros lugares de España.

Las tres intervenciones centrales del segundo día merecen un comentario. La primera de Ana Gómez Pérez, Directora General de Servicios Sociales y Atención a la Dependencia de la Junta de Andalucía se centró en la presentación de los ejes básicos de la nueva ley para la inclusión social que preve aprobar esta Comunidad Autónoma a comienzos de 2010. Subrayó que es una ley que regula la renta básica pero que pretende ser un instrumento más amplio ya que las prestaciones económicas no son suficientes para producir procesos de inclusión social, requiere de actuaciones complementarias. Para ello han diseñado otro eje basado en los convenios de inserción y un último que contempla la participación y aportación de otros sistemas de protección social. Aunque inició su intervención un poco encorsetada por el texto que había preparado, en poco tiempo se fue independizando de él y sacando la pasión que pone en su tarea. Me pareció especialmente interesante su alusión a la necesidad de que los Servicios Sociales Comunitarios asuman un papel de liderazgo en la coordinación de las intervenciones multidepartamentales.

Ese planteamiento generó un rico debate con otro de los ponentes y algunas otras personas del público. Fernando Fantova, el ponente a que aludía (recientemente nombrado Viceconsejero de Política Social del Gobierno Vasco), en un tono ciertamente provocador del debate y muy adecuado para la hora en que lo hizo, expresó su opinión contraria a que los Servicios Sociales hayan de asumir ese protagonismo. Su exposición se centró en subrayar la necesidad de que definir un objeto propio de los Servicios Sociales que los definan en positivo frente a los otros “pilares del Estado de Bienestar”.

Para no alargar demasiado esta entrada voy a dejarlo aquí, pero continuará.