
He asistido lunes y martes y me he quedado con las ganas de continuar hasta el viernes. No sólo por lo agradable del lugar y el trato excelente que te prestan las personas que se encargan de la organización sino por el magnífico nivel de los contenidos de la Escuela. Habría que decir aquello de “excepto el taller titulado Cómo elaborar una Carta de Servicios en los Servicios Sociales Comunitarios”, ya que ese lo he impartido yo y no queda demasiado bien auto incluirme en una valoración tan elevada.
Del primer día, destaco la intervención de Esther Rovira, Subdirectora General de Programación y Evaluación del Instituto Catalán de Asistencia y Servicios Sociales (ICASS) presentó las líneas básicas de la ley de Servicios Sociales de Catalunya y el proyecto de sistema de acreditación de centros en el que están trabajando y que pretende incorporar el referente del modelo EFQM para subrayar la importancia de la gestión de calidad. Esperando que Esther me perdone la maldad, en demasiadas ocasiones contamos lo que vamos a hacer en lugar de lo que ya hemos hecho y creo que debemos invertir siempre ese planteamiento. Por otra parte, me parece excesivo incluir la referencia del modelo EFQM de excelencia en la gestión en un sistema de acreditación cuyo objetivo ha de ser, en mi opinión, fijar unos mínimos. Además, antes de exigir a los demás unos estándares tan elevados me parece necesario que la propia administración pública los cubra en los servicios que dependen directamente de ella y, por desgracia ese no es el caso ni en Catalunya ni en otros lugares de España.

Ese planteamiento generó un rico debate con otro de los ponentes y algunas otras personas del público. Fernando Fantova, el ponente a que aludía (recientemente nombrado Viceconsejero de Política Social del Gobierno Vasco), en un tono ciertamente provocador del debate y muy adecuado para la hora en que lo hizo, expresó su opinión contraria a que los Servicios Sociales hayan de asumir ese protagonismo. Su exposición se centró en subrayar la necesidad de que definir un objeto propio de los Servicios Sociales que los definan en positivo frente a los otros “pilares del Estado de Bienestar”.
Para no alargar demasiado esta entrada voy a dejarlo aquí, pero continuará.
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