lunes, 27 de mayo de 2013

Liderazgo, influencia y manipulación

Hace unos días, en un taller en torno a la idea del líder coach organizado por la Asociación de la Industria Navarra, una de las personas participantes, al escuchar mi propuesta de que un elemento clave de liderar es la capacidad de generar influencia, me planteó ¿qué diferencia hay entre influir y manipular? El tema me pareció sugerente así que lo traslado hasta aquí.

La Real Academia de la Lengua define manipular, en una de sus acepciones, de la siguiente manera: "Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares". Lo que he destacado en negrilla es la clave para diferenciar ambos conceptos.

Así influir es también un intento de intervenir con habilidad en la política, el mercado, la información, o cualquier otro ámbito. De hecho, como comentaba en un post anterior, influimos aunque no queramos desde el momento en que interactuamos. Lógicamente, influimos con la intención de que se produzca un determinado resultado, un resultado que consideramos conveniente. Pero ¿conveniente para quién? Si resulta conveniente de manera colectiva parece claro que nos movemos en el terreno de la influencia. En cambio, si solo favorece a la persona que trata de influir o al grupo de interés que representa entraríamos en el campo de la manipulación, especialmente si se oculta o se disfrazan las consecuencias negativas para aquellos sobre los que se está tratando de ejercer influencia.

Incluso si el resultado que se busca me favorece sólo a mi o sólo a mi grupo de interés y no a todas las personas sobre las que trato de ejercer influencia, pero no genera consecuencias negativas para otros, es decir, les resulta neutro; estaremos hablando de influencia siempre y cuando no distorsionemos la verdad, no tratemos de "vender" beneficios que en realidad no son tales.

En consecuencia, la influencia ha de ir unida a la transparencia, a la claridad, a la exposición clara de beneficios y consecuencias. Sin ellas, el liderazgo se sustenta en la manipulación. Cuando ocultamos parte de los hechos, cuando maquillamos otros, cuando echamos imaginación para hacer parecer a las cosas lo que no son, nos adentramos en el oscuro campo de la manipulación.

Y manipular tiene consecuencias. Rompe la confianza en pedazos y genera dolor y resentimiento. Sobre esos pilares es imposible construir un proyecto sólido que implique a las personas que participan.

3 comentarios:

Rafael Mateos dijo...

Estoy completamente de acuerdo con la forma de influenciar,teniendo en cuenta que ha de ir unida a la transparencia.

Gestión y liderazgo empresarial dijo...

Muy interesante tu artículo, me ha hecho pensar en muchas cosas y me ha animado para escribir un nuevo artículo en mi blog,

gracias :)

Enrique Sacanell dijo...

Gracias por vuestras aportaciones.