lunes, 20 de junio de 2011

Conferencia Europea de Coaching: crónica personal


Estos días ha tenido lugar en Madrid la Conferencia Europea de Coaching, organizada por ICF (International Coach Federation). La oportunidad de asistir a un evento de estas características en un lugar cercano me llevó a inscribirme a pesar del importe de la matricula (claramente disuasorio, en mi opinión). A través de Facebook he ido “retrasmitiendo” el contenido más significativo de las diferentes ponencias. Quién esté interesado puede acceder a mi muro, dónde encontrará ideas que me parecieron centrales y sugerentes e incluso fotos de algunas transparencias que consideré significativas o complejas de resumir. 
 
Aprovechando la tranquilidad del viaje de vuelta en tren, en este espacio voy a realizar una reflexión más personal de lo vivido estos días. Para empezar, cuando me pregunto con qué me he quedado de las diferentes conferencias y talleres lo primero que me viene a la cabeza es el taller de Lisa Bloom titulado “El arte de contar historias. Una forma inspiradora y empoderadora de hacer coaching”. No es algo nuevo, soy consciente de lo poderosa que puede ser una buena historia para llegar a la gente en el marco de una presentación. Pero me llamó la atención el abanico de usos que Lisa me abrió. No solo en el marco de un proceso de coaching, en el que una historia, una narración, puede aportarle a quien participa en la sesión una mirada diferente y poderosa en relación con su temática.
 
Lo que más me resonó fue su mención al uso de las historias a la hora de explicar el trabajo que uno realiza. La noche anterior compartí cena con una vieja amiga que me pidió que le explicara qué es el coaching. Ahí empezó mi balbuceo habitual en estos casos. Lisa me dio una clave importante: “cuéntale una historia”, por ejemplo la historia que me llevó a interesarme por el coaching y verlo como algo fascinante. Mi resumen de la aportación de Bloom fue, cuando alguien te pegunte algo cuéntale una historia.
 
El segundo elemento que me llevo surgió en varias de las presentaciones (Whitmore y Barret, especialmente). Tampoco me resulta nuevo pero resonó en mi interior con fuerza: el papel clave del miedo como barrera para desarrollar nuestras potencialidades. En las últimas semanas estoy realizando un trabajo personal que ha tocado mis propios miedos y tengo especialmente claro que son nuestro principal factor limitante. Desde ahí que destaque la afirmación de Richard Barret: “El coach acompaña al cliente en el proceso de liberarse de sus miedos y superar los obstáculos que le limitan. Pero no se puede llevar a nadie a un lugar que no has visitado tu”.
 
Una tercera idea que ha cruzado con intensidad la conferencia ha sido el cuestionamiento de una visión escindida del ser humano. Frente al ser humano dividido entre cuerpo y mente, entre objetivo y subjetivo, entre racionalidad y espiritualidad, entre yo y tu, entre la persona y la naturaleza (Olalla hablaba de esquizofrenia cognitiva); se ha subrayado un paradigma diferente basado en la integración, en la interrelación, en la interdependencia. Algo que conecta con la visión sistémica en la que estoy profundizando últimamente.
 
Lo he vivido como un mensaje de reencuentro del ser humano consigo mismo, un reencuentro que lleva a descubrirse como parte de algo mucho más grande. Ese planteamiento surcó con intensidad la intervención de Charles Eisenstein, pero me quedo con las palabras de Richard Barret que se definió como “un alma que tiene experiencia humana. Un alma que tiene esa experiencia para dar el regalo de la pasión, del apasionamiento y para aprender la lección de eliminar el miedo de nuestras vidas” (el miedo de nuevo).
 
En este sentido, me ha parecido interesante (aunque también cargada de cierta pretenciosidad) la idea que Olalla plasmó con claridad cuando afirmó: “El coaching tiene que ver con reinventar la forma en que vivimos en este planeta”. Aunque la formulación me gusta, quizás me siento más cómodo planteando la fuerte relación de la práctica del coaching con unos valores de respeto profundo hacia la persona. Desde ahí, el coaching puede llevarte a una forma de ver el mundo, el planeta, más respetuosa. Claro que la poesía de la frase de Olalla es más poderosa.
 
Otra cosa que me ha llamado la atención ha sido la dura crítica al sistema económico actual de la mayoría de los ponentes. En estos encuentros profesionales estoy más habituado a encontrar un discurso políticamente “aséptico” o políticamente correcto. John Whitmore dedicó una parte significativa a un discurso que puedo resumir en una de sus frases “el sistema capitalista es una catástrofe para la humanidad”.
 
Pero la aportación más original la hizo Bernard Lietaer. Su curriculum es tan curioso en un foro como este como su propia aportación. Fue presidente del sistema de pago electrónico en el Banco Nacional de Bélgica y experto en el diseño e implementación de sistemas de divisas. Su idea central es que el sistema de intercambio basado en el dinero se ha apropiado de todo tipo de intercambios, generándose una ceguera social que nos impide ver que hay intercambios que deberían regirse por un sistema diferente. El propone diferenciar el sistema mercantil, que seguiría utilizando el dinero, del sistema colaborativo, que utilizaría un sistema diferente basado en bonos. Claro que, en su opinión, ese cambio solo se producirá cuando el actual modelo entre en una crisis final de la que no podrá recuperarse. No se si la buena o la mala noticia que nos trajo es que eso se va a producir en un plazo muy breve de tiempo.
 
Hubo más ideas aportadas pero, como decía al principio, quien esté interesado puede revisarlas en Facebook.
 
En el otro lado de la balanza, no me gustó mucho el intento de generar dinámicas participativas con 400 personas. No veo el sentido a pedir a las personas asistentes que compartan la respuesta a una pregunta con quien tenga al lado, para luego continuar la presentación como si nada hubiera pasado. Subido en una tarima, con una sala con butacas tradicionales y cuatrocientas personas creo que hay que asumir el tipo de comunicación que se puede generar.
 
Los ponentes, salvo un caso, han sido buenos comunicadores. Sin embargo, en un foro de coaches certificados esperaba algo más, sobre todo en algunos de los participantes. Hubo ponencias bien presentadas que repitieron un discurso que podría haberse escuchado hace diez años. Algún otro ponente ilustre mostró, para mi gusto, una falta de conexión en su presentación bastante profunda. Me pareció más un conjunto de “cortos” que un largometraje (disponía de 90 mn.) y entre tanto mensaje uno acaba no sabiendo cuál es la idea central que tratan de transmitirte. Finalmente, en algún caso, me pareció demasiado evidente el apartado comercial de la presentación: este es mi libro, esta es mi empresa, en mi programa formativo profundizamos más en todo esto,… Una pena porque los asistentes éramos lo suficientemente adultos e inteligentes como para saber encontrar el libro o el programa formativo de cualquiera de las personas ponentes.
 
Con todo, un par de días estimulantes que llevé con agrado. Además hubo un buen ambiente y oportunidad de encontrar a buenos amigos y amigas del mundo del coaching. Además disfruté compartiendo por Facebook lo que allí acontecía.

6 comentarios:

Eva Snijders dijo...

Apreciado Enrique,
Desde aquí, agradecerte tu crónica personal y la mención que haces a mi antigua profesora y amiga, Lisa Bloom. Como ella, creo firmemente en el poder de las historias (que no sólo los cuentos) en los contextos de transformación. Espero que tengamos ocasión de conocernos e intercambiar más ideas al respecto.
Y si quieres leer más sobre storytelling, te recomiendo mi web con posts sindicados de los mejores profesionales del mundo (entre ellos, Lisa).
Un abrazo,
Eva

Enrique Sacanell dijo...

Hola Eva. Muy interesante tu página. Gracias por la referencia.

Rafael San Andrés dijo...

Hola, Enrique, yo tuve el honor de conocer a una de las fundadoras de esta nueva profesión del Coaching aplicada, en este caso, a pacientes con TDAH, me estoy refiriendo a Nancy Ratey.

Tuvimos una ampia relación epistolar y un encuentro en Londres en un congreso internacional sobre TDAH.

Yo le traduje al castellano los guidelines de esta nueva profesión.

Lo que me parece interesante de mencionar es el esfuerzo realizado para distinguir este trabajo del propio de un terapeuta.

Y en este intento se distingue el feedback, que seria lo propio de una terapia, del feedforward que seria lo propio de la labor de un coach.

Supongo que no te habré aclarado nada nuevo pero sirva esta respuesta de excusa para un nuevo saludo

Carmen dijo...

Hola Enrique, estupenda tu crónica. Te eché de menos el último día, tal vez no estuviste y por eso no mencionas a Richard Tarnas. Disfruté enormemente la presentación que hizo de la relación del ser humano con el "cosmos". No era una ponencia técnica para coaches pero sí una aportación para comprender en qué situación estamos con respecto a nuestro mundo, cómo nos relacionamos y así tal vez vislumbrar el modo de reinvertarnos que era el título dle congreso.

Un abrazo

Enrique Sacanell dijo...

Gracias Rafa por tu aportación. Ya sabes que la confusión es la puerta de la sabiduría, así que me has dejado en el umbral :-)))

En efecto, Carmen, mis hijos cerraban el curso con representaciones a las que no podía falyat. Asi que no pude participar en las sesiones de la mañana del sábado. Gracias por completar la crónica.

Un abrazo a ambos

Autocoaching dijo...

Enrique, estupenda crónica. Yo tengo otra en http://www.pedroamador.com/eccparte2

Un fuerte abrazo compañero,

Pedro Amador