miércoles, 7 de septiembre de 2011

Nuevos proyectos: UDALBARRIA. Liderazgo y coaching político.

Cuando trabajas como profesional independiente resulta muy evidente que no puedes responder a todas las necesidades que puedan plantearte. La omnipotencia se lleva mal con esta forma de ejercicio profesional. Quizás por eso, cada vez que me encuentro con otra persona u organización que me resulta interesante veo la posibilidad de coorperar, de colaborar, de cocrear. Esto me pasó con Roberto Otxandio cuando coincidimos en EUDEL facilitando Agendas Locales de Innovación.

Ese espacio compartido nos hizo ver que compartimos un profundo conocimiento de la administración local, producto de nuestro respectivos recorridos personales, además de una manera similar de afrontar los procesos de apoyo y consultoría. Básicamente para ambos es clave la cercanía, la personalización de los proyectos y la búsqueda de la máxima utilidad para quienes confían en nosotros. Por si fuera poco, también comprobamos que compartíamos una visión similar sobre la necesidad imperiosa de transformación de nuestra administración.

Sobre esas bases hemos decidido lanzar un proyecto conjunto, en el que mantenemos nuestra independencia pero buscamos potenciar las sinergias de nuestro bagaje profesional. Lo hemos bautizado como "UDALBARRIA. Liderazgo y coaching político" y pretendemos facilitar, a Alcaldes y Alcaldesas y los gobiernos locales, el acompañamiento necesario para culminar con éxito los procesos de transformación y modernización que desean liderar en las Instituciones que dirigen.

Como  punto de inicio, el próximo día 27 de septiembre, martes,  entre las 16:30 y 18:30 realizaremos un taller (de carácter gratuito) dirigido a alcaldes y alcaldes y otros miembros de los gobiernos locales. Tendrá lugar en el Parque Empresarial Bora, nº 19 (Amorebieta). Si te interesa puedes pinchar aquí.

Hemos diseñado el taller de una forma muy dinámica y generadora de debate. Los principales ejes que pretendemos a abordar (con la lógica limitación del tiempo que hemos establecido) son:
  • El liderazgo político en nuestros ayuntamientos.
  • La toma de decisiones, proceso clave del liderazgo político.
  • El desarrollo de equipos de trabajo efectivos.
  • La generación de confianza como base del compromiso y la implicación

miércoles, 31 de agosto de 2011

¿Volver a empezar?

No, no voy a hablar de la película de Jose Luis Garci (su estilo de cine no es de los que me gustan y esa película ni la he visto). La idea del volver a empezar me ha surgido al hilo de la vuelta al trabajo. De este rito, que celebramos una y otra vez, de despedirnos de la actividad laboral, para abrazar con entusiasmo un periodo vacacional, y cerralo volviendo a nuestra actividad cotidiana.

Es el momento de llenar páginas y minutos de radio y televisión hablando del síndrome post-vacacional. Seguro que incluso hay alguna medicina que ayuda a superar ese trance cuando, con la que está cayendo en la economía, lo que habría que hacer es descorchar una botella de cava para celebrar que tenemos un trabajo al que volver.

Lo curioso es lo rutinario del proceso. Vacaciones de verano, Navidad, vacaciones de Semana Santa, puentes largos,... pero también los fines de semana. Si se para uno a pensar, ese círculo se reproduce cada día, aunque solo sea en nuestro dormir y nuestro despertar. Si, ya se que en verano suelen ser una semanas más, pero el proceso es el mismo. Año tras año. Es como si lo verdaderamente rutinario fuera esta manera de situarnos en la vida.

Es como si estuvieramos secuestrados por una determinada manera de interpretar nuestra vida. Se habla de lo "políticamente correcto", pero también hay un "socialmente correcto" ¿cómo decir que estamos contentos de volver a trabajar? Ya nos imaginamos el comentario jocoso, la broma ácida. También necesitamos una indignación social, no solo política. Tenemos que indignarnos ante el pensamiento único, tenemos que ser capaces de conectar con una manera diferente de ver la vida, de vernos en la vida. Una manera que nos permita redescubrir que lo pequeño es hermoso, que en los detalles está la felicidad, que no necesitamos irnos al otro lado del mundo (que no quita que lo hagas si puedes y quieres) para disfrutar de ese proceso de volver a empezar una y otra vez. Un volver a empezar tan igual pero tan diferente. "Cambia, todo cambia",  cantaba  maravillosamente Mercedes Sosa.

Yo he vuelto a empezar ¿o no he terminado nunca? Siempre he seguido siendo yo, viviendo situaciones diferentes, sintiendo cosas diferentes. Claro que he empezado a comer y he terminado, y he vuelto a empezar después de un rato. Y he empezado un libro y lo he terminado y he vuelto a empezar otro. Y empiezo proyectos que termino y vuelvo a empezar..... es la vida amigo, es la vida. Disfrutemosla con intensidad antes, durante y después de las mitificadas vacaciones.


viernes, 19 de agosto de 2011

La atención plena: "Mindfulness"

Sigo inmerso en ese espacio de tiempo que llamamos vacaciones. Es un periodo que me aleja de la dinámica cotidiana. Una distancia que me gusta quede bien marcada poniendo kilómetros de por medio con mi entorno habitual de vida. Si hablan otro idioma, aún mejor. Como he explicado en otra entrada, intercambio mi casa. Yo voy a la casa en la que vive otra familia y ellos vienen a la mía. Coste de alojamiento cero. Unas vacaciones sostenibles. Esta vez el intercambio lo hemos hecho con una familia holandesa, así que estamos en los alrededores de Amsterdam.

También es un momento en que hago un paréntesis a mis lecturas habituales, mayoritariamente profesionales, para sumergirme en la novela negra, un genero que me encanta. Este verano estoy disfrutando especialmente del escoces Ian Rankin y su "Black and Blue". Al hacer el equipaje literario incorporé un libro que llevaba tiempo esperando en mi mesilla: "Mindfulness en la vida cotidiana. Donde quiera que vayas, ahí estás"". 

Su autor, Jon Kabat-Zinn,es un médico norteamericano, doctorado en biología molecular por el MIT de Massachusetts. Ha sido fundador y director de la Clínica para Reducción del Estrés y el Centro para la Atención Plena (Mindfulness) en Medicina, Cuidado de Salud, y Sociedad en la escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts. El libro viene a ser una explicación amena y clara de la práctica de la meditación. En ese sentido es un libro que puede catalogarse en el ámbito del pensamiento Zen, aunque totalmente adaptado a la cultura occidental.

El libro se inica como varios capítulos que nos llevan a reflexionar sobre con cuanta frecuencia estamos tan preocupados de acontecimientos pasados o generando nuestras historias sobre acontecimientos que pudieran darse en el futuro que nos olvidamos de vivir lo único que realemnte existe: el momento presente. Recuerdo un acita que ilustra perfectamente este planteamiento: La vida es eso que ocurre mientras estás ocupado en otras cosas. La atención plena consiste, precisamente, en estar presente con los cinco sentidos en lo que ocurre en el momento. Puede ser estar con nuestros hijos sin mirar el móvil cada poco rato, sin pensar en lo que tengo que hacer después, sin dar vueltas a cómo debería haber respondido en la reunión de esta tarde. Pero también es atención plena el centrarnos en el documento qu estamos elaborando sin que otras actividades o pensamientos nos interfieran o disfrutar de una puesta de sol viviendo cada segundo como si fuera el último.

Posteriormente el libro nos plantea que esa idea aparentemente tan sencilla es dificil de aplicar y requiere entrenamiento. Un entrenamiento que se realiza mediante la práctica de la meditación, adentrándose en la explicación de qué es y cómo meditar. había leido algunos otros libros sobre este tema pero quizás este logra plantearlo de una manera bastante cercana a la forma de vida que podemos llevar muchos de nosotros. Otras publicaciones que tocan este mismo tema lo hacen de una forma mucho más ligada, a mi parecer, con las prácticas orientales. 

Claro que, al final, como todo en la vida, lo fundamnetal es dar el paso, hacer. Leer no es suficiente y ese es mi desafío. El libro me deja buen sabor de boca y ganas de ponerme a ello. No son ideas nuevas, me vienen seduciendo desde hace tiempo pero sigo en el lado de las buenas intenciones.

Termino con una cita del libro:
La atención plena es una antigua práctica budista que tiene una profunda relevancia para nuestra vida actual. Esta relevancia no tiene nada que ver con el budismo per se ni con hacerse budista, sino con el hecho de despertar y de vivir en armonía con nosotros mismos y con el mundo.Guarda relación con examinar quienes somos y con cuestionar nuestra visión del mundo y el lugar que ocupamos em el mismo, así como con el hecho de cultivar la capacidad de apreciar la plenitud de cada momento que estamos vivos. Pero, ante todo, tiene que ver con el hecho de estar en contacto.

miércoles, 27 de julio de 2011

Tenemos alcaldes y alcaldesas, necesitamos equipos



La intriga llegó a su fin. Ya sabemos quienes son nuestros alcaldes y alcaldesas ¿ y ahora qué? La realidad municipal es enormemente compleja. Un ayuntamiento hace muchas y muy variadas cosas. Se hace cargo de mantener limpias nuestras calles, presta servicios sociales, ordena el tráfico, da licencias de obra, organiza actividades culturales, gestiona centros para personas mayores, promueve el uso del euskera, …. Un alcalde o alcaldesa, por buena que fuera no puede abordar por si sola con éxito una tarea de tal calibre. Una tarea que, además, se desarrolla en un contexto en el que hay múltiples intereses, frecuentemente en conflicto cuando no incompatibles.

Tenemos alcaldes, tenemos alcaldesas pero necesitamos equipos. Seguramente habrá quién responda rápidamente que también tenemos equipos, los equipos que forman las concejalas y concejales que han apoyado la investidura del alcalde. Pero un equipo no se genera por el mero hecho de ir en una misma lista electoral o apoyar a una misma persona para la alcaldía. Un equipo requiere de un proyecto compartido pero también de una distribución de roles que lo hagan existir como tal, que lo haga efectivo.

La experiencia nos muestra como, a los pocos meses de tomar posesión, muchos concejales y concejales se convierten en fervorosos defensores de los ámbitos de responsabilidad que les han sido encomendadas. Hasta tal punto lo hacen que las reuniones del supuesto equipo de gobierno se convierten en una dura pelea por obtener la mayor cantidad de recursos para el ámbito específico de responsabilidad. Cada uno a lo suyo, parece ser la consigna. Cuando esto se produce, el equipo de gobierno no existe como tal. No hay una verdadero proyecto articulador de la acción municipal, más allá de las grandes declaraciones que unen a esas personas en torno a un proyecto político.

Y si esto puede resultar complicado con un gobierno “monocolor”, de un solo partido, el desafío es aún mayor cuando se gobierna en coalición. Un gobierno de coalición no puede suponer la segmentación del ayuntamiento en reinos de Taifas, en los que cada partido actúa según su buen entender. La ciudadanía necesita de un liderazgo municipal, de una acción concertada capaz de llevar adelante un modelo de pueblo, de ciudad. Para ello, más aún cuando se gobierna en coalición, es imprescindible generar equipo. Un equipo que identifique lo que le une y sepa gestionar sus diferencias. Trabajar en equipo no supone homogeneidad o pérdida de identidad para nadie, sino encontrar la manera de aportar a un proyecto compartido manteniendo las identidades diferenciadas.

Por todo ello, consideramos que una de las primeras tareas que ha de acometer un alcalde o alcaldesa es la de construir su propio equipo, erigirse en líder del grupo de cargos públicos que le han apoyado y que conforman el gobierno municipal para afrontar el proceso de configurarlo y articularlo como un equipo. Las claves para lograrlo son sencillas de decir pero no tan fáciles de hacer. Construir un equipo implica básicamente generar confianza, crear un clima en el que se pueda tener la certeza de que, por acalorada que sea una discusión, ésta tiene como finalidad encontrar la mejor alternativa para el proyecto compartido, y no derrotar al oponente, sacarle ventaja o ganar poder.

¿Imposible? Miremos alrededor, miremos a las organizaciones públicas y privadas que nos rodean. Busquemos aquellas de más éxito y veremos que es posible. Lograrlo en el marco de la acción política nos parece especialmente importante para demostrar que es también posible otra forma de hacer política y que esa otra forma es capaz de lograr mejores resultados que la que conocemos mayoritariamente.

En el proceso de construcción del equipo pueden ser especialmente útil las labores de elaboración de un Plan de Legislatura, ya que pueden darnos un marco concreto y operativo en el que ir desarrollando las habilidades y competencias que se necesitan para llegar a ser un equipo que consigue el éxito en el logro de sus objetivos. Habilidades y competencias que tienen uno de sus pilares en la capacidad de realizar una escucha efectiva, una escucha orientada a entender el punto de vista del otro. Y no un escucha enfocada exclusivamente en cómo le voy a responder.

Para todo ello es necesario invertir tiempo en compartir, en trabajar en común, en generar espacios para ese trabajo en equipo.
Se inicia una nueva legislatura y como reza el proverbio Hindú “Toda larga caminata comienza con un primer paso.”  A nuestro entender el primer paso a dar no puede ser otro que el de dedicarse a conformar equipos.


Artículo escrito en colaboración con Roberto Otxandio

domingo, 17 de julio de 2011

Liderazgo y toma de decisiones


La literatura sobre liderazgo es cualquier cosa menos escueta. Me parece que no exagero si digo que hay centenares de publicaciones que abordan este tema desde una u otra perspectiva. El caso es que el fenómeno del liderazgo es tan multifacético que sigue siendo posible encontrar enfoques interesantes. Es mucho más difícil descubrir algo radicalmente novedoso pero la forma en que se mezclan y se articulan ya conocidos puede permitirnos miradas que anteriormente nos pasaban desapercibidas.

Tichy y Bennis asumen el desafío de plantearnos otra perspectiva del liderazgo. En este caso, focalizan su atención en la competencia para tomar decisiones acertadas por los líderes, convirtiéndola en la piedra clave sobre la que consideran que pivota un líder. Así, resumen diciendo que la función más importante de un líder es tomar buenas decisiones y la segunda es formar a otros líderes para que puedan tomar buenas decisiones.

Centrados en este enfoque, los autores subrayan que hay tres ámbitos clave en los que es fundamental tomar buenas decisiones. Según sus investigaciones, los lideres que toman muy buenas decisiones en otros ámbitos pero no en estos no son buenos líderes. Estos tres ámbitos son: las personas, la estrategia y las situaciones de crisis.

Tichy y Bennis plantean un modelo para la adecuada toma de decisiones. De hecho, utilizan el concepto "criterio" que da título al libro, para manifestar que la toma decisiones no es un algo que se puntual, sino que se desarrolla a lo largo de un proceso que es necesario cuidar y realizar adecuadamente para poder lograr decisiones efectivas. Este proceso tiene una primera fase de preparación de la decisión (que subdividen en "percibir/identificar", "situar/formular" y "movilizar/alinear"), otra que sería propiamente la de decisión y una última de ejecución. Esta última fase la subdividen a su vez en "lograr que ocurra" y "aprender/ajustar". Subrayan los autores la importancia de que un buen líder se preocupe no solo por preparar bien la decisión a tomar y tomarla en el momento adecuado, sino que resulta esencial que despliegue su capacidad para asegurar que la decisión tomada se lleva realmente a término según las pautas que hayan podido establecerse.

A lo largo del libro se van desgranando cada una de estas fases y subfases, aportando historias concretas que especifican y muestran de manera aplicada los conceptos que quieren desarrollar. Personalmente, en ocasiones esa amplia narrativa me ha resultado pesada, en la medida en que el ejemplo pudiera estar muy lejos de los ámbitos de mi interés.

Otro aspecto que se subraya es la importancia de las partes implicadas. El líder ha de cuidar la relación con ellas ya que son claves para aportarle información útil en el proceso de toma de decisiones y garantizar que esas decisiones se llevan a cabo.

Por último, se subrayan cuatro tipos de conocimiento necesario para lograr alcanzar un buen criterio de toma de decisiones:

- conocimiento de uno mismo, valores y metas personales;
- conocimiento de la red social, relativo a las personas que nos rodean diariamente;
- conocimiento de la organización, conformada por las personas de todos los niveles;
- conocimiento contextual, que son los "interesados" en los resultados de la organización.

Las últimas cien páginas se dedican a presentar lo que denominan "Manual de criterio de liderazgo" que, personalmente, me han parecido totalmente redundantes con respecto a lo ya planteado a lo largo de las anteriores.

jueves, 7 de julio de 2011

Una propuesta de aspectos clave para el buen funcionamiento de un equipo

Si no hubiera sido por Ane Aguirre y Oscar Garro (de Vesper Solutions) hubiera sido difícil que hubiera leído "Las cinco disfunciones de un equipo". Hace un tiempo que he detectado en mi una aversión hacia lo que podríamos denominar "novela empresarial". La inmensa mayoría mezclan una penosa narración con cuatro ideas genéricas que apenas darían para un artículo de revista. Este libro de Patrick Lencioni forma parte de las excepciones que confirman la regla. No es que la parte narrativa sea para el premio Nobel de literatura pero cumple dignamente la función de ejemplificar con una historia el enfoque que el autor desarrolla en la parte final del libro.

Para Lencioni hay cinco facetas o aspectos clave para valorar el grado de efectividad de un equipo. En primer lugar subraya la importancia de que exista un clima de confianza en él. Confianza entendida como la seguridad de que ninguno de las personas que componen el equipo va a hacer nada que te dañe. Esta confianza se pone de manifiesto en la capacidad para manifestar vulnerabilidad en el equipo, para mostrarse vulnerable.

Los equipos que no presentan esta característica suelen ser equipos que no manejan adecuadamente los conflictos. Suelen ser equipos en que el conflicto se evita y es más frecuente escuchar silencios que debates apasionados. Lencioni plantea la necesidad de que un equipo vea la potencialidad del conflicto, su lado positivo cuando se genera para defender con pasión lo que uno cree mejor para el equipo. Cuando el conflicto se centra en la mera lucha por el poder pierde esa aportación positiva.

Si no hay confianza y no se debate con apasionamiento, Lencione plantea que es difícil que se genere un verdadero compromiso con los acuerdos que se adopten, salvo que reflejen la opinión propia. Así, el equipo adopta acuerdos formales pero sin garantía alguna de que quienes han participado en ese acuerdo lo hagan realmente suyo.

Si uno no hace suyo el acuerdo es poco probable que adopte una actitud activa para reprobar o cuestionar cualquier comportamiento incoherente con esos objetivos del equipo. Para Lencioni, es esa corresponsabilidad en el mantenimiento de las normas, los acuerdos y las formas de trabajar el método más poderoso de gestión del desempeño de un equipo.

Finalmente, un equipo sin los elementos anteriores es muy poco probable que esté orientado a los resultados como equipo, en lugar de estarlo hacia los resultados individuales o de subgrupos. Lencioni resume en una pirámide estos cinco elementos que, cuando no se dan, constituyen las cinco disfunciones de un equipo.

  

Para cada una de estas "disfunciones", Lencioni plantea diversas estrategias para abordarlas así como alguna recomendación sobre el comportamiento más adecuado del líder del equipo para lograr superar esa situación.

Así, para la disfunción relacionada con la falta de confianza sugiere las herramientas siguientes:

- Ejercicio de historias personales. Contestar a una breve lista de preguntas acerca de sí mismos.

- Ejercicio de eficacia del equipo. Los miembros del equipo identifican la aportación más importante que cada uno de sus compañeros hace al equipo, así como el área que o bien deben mejorar o bien eliminar por el bien del equipo.

- Perfiles de personalidad y preferencia de conducta. Uso del Myers-Briggs Type Indicator (MBTI)

- Total intercambio de opiniones (360º)


- Ejercicios de experiencia de equipo.

Respecto al comportamiento del líder, en este caso subraya la importancia de que sea el primero en manifestar su vulnerabilidad y que contribuya a generar un ambiente en el que no se castigue la vulneabilidad.

Finalmente presenta un breve cuestionario de diagnóstico (15 preguntas) de estas "disfunciones" en un equipo.

jueves, 30 de junio de 2011

La participación genuina de Eugenio Moliní

Este martes he acudido a una de las actividades que organiza el Consorcio de Inteligencia Emocional, del que formo parte. Se trataba de conocer la perspectiva que Eugenio Moliní ogrece de la participación. Lo que el denomina participación genuina. Las casi cuatro horas se me han pasado volando y me ha parecido un planteamiento sugerente que exploraré más en profundidad en un curso que prevé realizar en Bilbao este otoño.

Una idea clave y central de su enfoque (que comparto plenamente) es que "las personas cambian cuando quieren. Todo lo demás es una manipulación". Desde esta premisa no cuesta llegar a la conclusión que Moliní explicita con claridad: la mayoría de los procesos de cambio en las organizaciones se basan en la manipulación, en querer que las personas hagan lo que otros consideran que tienen que hacer y además lo hagan con el mismo entusiasmo que tendrían si lo hubieran decidido ellas mismas. En contraste, la participación genuina ha de partir de la premisa de que participa quien decide participar. Moliní subraya con rotundidad que cada uno ha de estar allí dónde contribuye y aprende. Y si no lo hace mejor irse a otro lado.

Moliní considera que las organizaciones son deshumanizantes, su lógica es la de la eficacia mientras que la de las personas es la felicidad. Sin embargo, plantea los procesos participativos que desarrolla dentro de esas estructuras organizativas jerarquizadas, asumiendo los condicionantes de esa situación. De hecho, define la participación genuina que desarrolla como un proceso para acompañar al responsable de la organización jerárquica a organizar un marco en el que las personas puedan participar si quieren. Para lograrlo con éxito plantea la necesidad de un liderazgo basado en la confianza y la transparencia.

Tras estas pinceladas de su enfoque conceptual ha pasado a esbozar de manera muy genérica aspectos más metodológicos de su forma de enfocar la participación. Así, por ejemplo, ha manifestado que un proceso participativo que funcione no puede tener una duración superior a los 100 días. Se ha inclinado claramente por la realización de procesos presenciales. Aunque ha aludido a las limitaciones técnicas de los procesos "telemáticos", me ha parecido que el argumento más contundente en favor de esta opción era lo que el llamaba los "efectos" de la participación. Los "resultados" son los productos concretos del proceso participativo, pero los "efectos" hacen referencia a los cambios en la cultura organizativa y, para lograr esos "efectos", considera que es mucho más potente la actividad presencial.

Ha hablado un rato de los diferentes actores presentes en un proceso de este tipo y cómo es necesario tener a todos presentes, desde el propietario (aquel que se implica personalmente en el proceso y más se la juega) hasta "el Cesar", aquel que no participa, arriesga muy poco pero se apunta los alureles si sale bien, pasando por el "logístico" o el "promotor".

En cuanto a los requisitos necesarios para llevar a cabo un proceso de participación genuina ha mencionado:
 - Una tarea compleja, sin solución conocida y potencialmente conflictiva. Si la tarea es sencilla no merece la pena el proceso participativo. La tarea ha de tener sentido para la organización y ser útil.
- Voluntad de transparencia y de confiar en que los participantes lo harán lo mejor posible. Ha de hacerlo visible el propietario al comienzo de la reunión, expresando las limitaciones del proceso.
- Voluntad de invitar a participantes con diversidad de perspectivas, especialidades e intereses. Una pregunta poderosa sería ¿a quienes estas dejando de invitar?
- Posibilidad de nuevas integraciones
- Entorno adecuado y garantías de seguridad, aunque ha comentado que el miedo siempre está presente y hay que contar con él.

La parte final de su presentación la ha dedicado a indicar las condiciones del entorno necesarias para que el proceso de participación genuina logre los resultados expectaculares que él busca. Subrayaré la necesidad de que el nivel de participación al que el propietario invita esté en concordancia con el nivel de compromiso e interés de las personas que acuden y deciden participar. El cruce de ambos aspectos se puede apreciar en el gráfico adjunto. La participaciób genuina requiere, al menos que quine invite plantee la opción de consultar y quien acuda lo haga para contribuir.